La empresa rusa Nika exportó a Turquía más de 54.000 toneladas de trigo entre 2023 y 2024, procedentes, según una investigación periodística, de la ciudad ocupada de Mariúpol. Parte de este producto fue a parar a la empresa turca Erisler, con una larga trayectoria y que colabora con organizaciones internacionales, en particular con el Programa Mundial de Alimentos de la ONU. Así lo informa la investigación de Slidestvo.Info.
Tal y como se constató en la investigación, los productos agrícolas procedían en realidad del territorio de Ucrania, pero figuraban como rusos en la documentación. Para ello, se utilizó un esquema que implicaba el transbordo de grano a través de puertos rusos, lo que permitía modificar el país de origen.
El propietario de la empresa exportadora, Roman Gurov, también participa en la producción de drones. Su empresa, Roboavia, sancionada por Ucrania y Estados Unidos, fabrica drones de reconocimiento y ataque utilizados en la guerra contra Ucrania. Al mismo tiempo, su familia controla un negocio de comercio de cereales.
Según la aduana rusa, en 2023 la empresa Nika exportó 15.500 toneladas de trigo, y en 2024 este volumen casi se cuadruplicó, alcanzando las 59.500 toneladas. Las declaraciones indicaban que los productos se elaboraron en empresas de Mariúpol, ciudad que las autoridades de ocupación presentan como propia.
Algunos envíos se realizaron a través del buque Alfa M, que está sujeto a sanciones ucranianas. El grano se envió primero al puerto ruso de Temryuk, donde se elaboraron los documentos, y de allí a Turquía. El origen de la carga se modificó en las declaraciones de aduana, ocultando así su procedencia ucraniana.
Los expertos destacan que tales acciones constituyen una violación del derecho internacional, ya que la exportación de productos desde los territorios ocupados se realiza sin el permiso de Ucrania y sin el debido despacho de aduanas. Según ellos, esto indica una práctica sistemática de ocultar el origen de las mercancías.
La parte turca había declarado previamente que no permite el comercio de grano exportado ilegalmente y que verifica el origen de los productos. Sin embargo, la investigación revela que dichas entregas podrían haberse producido mediante complejos esquemas logísticos y falsificaciones de documentos.
Cabe destacar que los productos elaborados con este cereal, en particular la harina, pueden regresar al mercado ucraniano en forma de productos terminados.
Según estimaciones de la inteligencia ucraniana y fuentes internacionales, Rusia podría haber sustraído millones de toneladas de cereales de los territorios ocupados desde el inicio de la guerra a gran escala, lo que ha provocado graves pérdidas económicas para Ucrania y desafíos para la seguridad alimentaria mundial.

