Un ritmo cardíaco acelerado, piel pálida y fatiga constante pueden ser signos de deficiencia de hierro. Según los médicos, la anemia ferropénica suele ser provocada por pérdida de sangre, embarazo o una dieta desequilibrada. Para confirmar el diagnóstico, es necesario consultar a un médico.
El procedimiento diagnóstico suele comenzar con una consulta con un médico de cabecera y un análisis de sangre general, que permite verificar el nivel de glóbulos rojos. De ser necesario, el paciente puede ser remitido a especialistas para realizar exámenes adicionales.
Una vez confirmada la anemia, el médico prescribirá el tratamiento adecuado. Generalmente, se trata de un tratamiento con medicamentos especiales en comprimidos, con una duración aproximada de seis meses. Además, se recomienda aumentar el consumo de alimentos ricos en hierro:
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verduras de hojas verdes oscuras;
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cereales enriquecidos;
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carne;
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frutos secos y legumbres.
Al mismo tiempo, conviene limitar el consumo de té, café, leche y productos con alto contenido en ácido fítico, ya que dificultan la absorción del hierro.
Los médicos advierten que la anemia por deficiencia de hierro no tratada puede aumentar el riesgo de enfermedades graves, como insuficiencia cardíaca, taquicardia y complicaciones durante el embarazo.
Síntomas poco conocidos de la deficiencia de hierro:
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dificultad para tragar;
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úlceras dolorosas en las comisuras de la boca;
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picazón constante;
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deseo de comer artículos no alimentarios (por ejemplo, papel);
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cambios en las uñas;
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pérdida de cabello;
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dolor en la lengua;
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síndrome de piernas inquietas;
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sabor extraño en la boca después de comer;
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Zumbido o silbido en la cabeza.
Si nota uno o más de estos síntomas, debe comunicarse con su médico de familia para que lo examine y le dé tratamiento.

