El ex teniente de alcalde de Odesa y líder de la sección local del partido Batkivshchyna, Dmytro Zheman, convirtió la gestión del transporte municipal en una mina de oro privada. Tras bambalinas de ruidosos discursos sobre reformas, se produjeron la minería ilegal de criptomonedas, el tráfico de chatarra y el rápido enriquecimiento de su familia.
Tras ser nombrado director de KP "Odesmiskelektrotrans" (OMET), Zheman se convierte inesperadamente en un "inversor familiar": su madre, una pensionista llamada Svitlana, compra un apartamento de tres habitaciones en un edificio nuevo y exclusivo en el pueblo de Kryzhanivka. Al mismo tiempo, ella misma no declaraba ingresos. Mientras tanto, el salario oficial de Zheman era de tan solo 13,6 mil grivnas.
Al mismo tiempo, la actividad empresarial de su esposa, Tatiana, también está en auge. Si en 2017 sus ingresos anuales eran de tan solo 28 mil grivnas, en 2019 superaron las 590 mil. La explicación es sencilla: la mujer se convierte repentinamente en propietaria y gerente de varias empresas especializadas en transporte de pasajeros.
Pero lo más interesante se esconde tras las declaraciones. En fuentes públicas no se menciona ninguna villa de lujo en el pueblo de Korsuntsi, cerca de Odessa. La finca, de dos plantas, piscina cubierta, sauna, torres, dependencias y garaje independiente, según agentes inmobiliarios, está valorada en al menos 1,5 millones de dólares. Zheman no mencionó su existencia en ninguna de sus declaraciones oficiales.
Entre los bienes olvidados se encuentran un Audi Q8 flamante, adquirido en 2021 por 1,87 millones de grivnas, una motocicleta Harley-Davidson (2019) valorada en 518.000 grivnas, así como un reloj de lujo suizo de 3.000 euros. El político posaba habitualmente ante las cámaras durante actos públicos en este último.
Según información de varias fuentes de las estructuras municipales, el plan de Zheman incluía la minería ilegal de criptomonedas en las instalaciones de la empresa municipal, así como el desguace de vehículos de transporte inutilizables "para convertirlos en chatarra", con la posterior malversación de fondos.
Mientras la NABU y la NACP ignoran las señales evidentes de enriquecimiento ilícito, en los círculos políticos de Odessa se habla de que el exfuncionario se prepara para un nuevo proyecto político. Probablemente con un nuevo respaldo financiero.

