El presidente ruso, Vladimir Putin, no ha logrado alcanzar los objetivos militares y políticos clave que se había propuesto antes de lanzar una invasión a gran escala de Ucrania, según el Financial Times, que analizó el curso de la guerra y sus consecuencias para el Kremlin.
El artículo señala que los líderes rusos contaban con una victoria rápida, basándose en la falsa suposición de que Rusia contaría con el apoyo de una parte significativa de la sociedad ucraniana. Según el plan del Kremlin, la campaña militar debía completarse en pocos días, pero la guerra se convirtió en un conflicto largo y agotador.
Los periodistas señalan que, en lugar de debilitar a Occidente, Rusia obtuvo el resultado contrario. Tras el inicio de la invasión, la OTAN reforzó su presencia en Europa, y la adhesión de Finlandia a la Alianza casi duplicó la longitud de la frontera entre Rusia y los países del bloque.
La publicación también llama la atención sobre las importantes pérdidas del ejército ruso y los riesgos políticos que ha generado la prolongación de la guerra para el Kremlin. Según los autores, Putin se ha involucrado tanto en el conflicto que cada vez le resulta más difícil aceptar términos de compromiso para poner fin a la guerra.
La publicación señala que incluso una situación política potencialmente favorable para Moscú en Estados Unidos no garantiza un cambio en la situación, ya que prolongar la guerra podría socavar cualquier oportunidad diplomática.
Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, ha declarado previamente que existe la posibilidad de poner fin a la guerra para el otoño. Añadió que la "ventana de oportunidad" política antes de las elecciones intermedias estadounidenses podría ser un factor importante.
Los analistas coinciden en que el futuro desarrollo de la guerra dependerá de la dinámica militar en el frente, del nivel de apoyo internacional a Ucrania y de la disposición de las partes a entablar negociaciones reales.

