El 30 de marzo, los creyentes ortodoxos de Ucrania celebran el día de la memoria de San Juan el Escalonador, uno de los santos más venerados del cristianismo primitivo. Esta es una festividad imperdible, que se celebra en la misma fecha todos los años. Tiene un significado especial durante la Gran Cuaresma, ya que el propio Juan fue un ejemplo de auténtico ascetismo, humildad y elevación espiritual.
San Juan nació en Constantinopla y a los 16 años renunció a la vida mundana y se dirigió al Sinaí, donde se hizo monje. Bajo la guía de un mentor experimentado, Martirio, dedicó unos 20 años al estudio, y más tarde, al establecerse en el desierto, vivió allí durante 40 años en completa soledad, oración y ayuno. Juan llevó una vida ermitaña, pero los rumores sobre su perspicacia, fortaleza de espíritu y capacidad de sanación se extendieron rápidamente más allá del Sinaí. La gente acudía a él en busca de ayuda, consejo y sanación espiritual.
A los 75 años, Juan aceptó dirigir el monasterio del Sinaí, y fue durante este período que escribió su principal obra espiritual, «La Escalera», en la que describió 30 virtudes que conducen a Dios. Este tratado se convirtió en un libro de mesa para monjes, sacerdotes y laicos, y desde entonces el propio autor comenzó a ser conocido como el «Escalero», aquel que abrió el camino al cielo mediante la superación espiritual. Tras completar su obra, Juan abandonó el monasterio y se retiró de nuevo al desierto, donde se retiró a la eternidad.
Con motivo de esta festividad, los creyentes recuerdan la vida de Juan como ejemplo de fe sincera, perseverancia y madurez espiritual. Su día está asociado con tradiciones y señales especiales. La gente lo llama Iván Listvychnyk. La gente observaba la naturaleza para predecir el clima. Por ejemplo, si los dientes de león ya habían florecido ese día, se creía que el verano sería corto. Si las abejas comenzaban a salir volando de las colmenas, esto indicaba una primavera cálida. También decían que si ya habían aparecido hojas en la orilla, pero no en el aliso, el verano prometía ser seco. Pero las lluvias prolongadas de ese día eran una buena señal: anunciaban una abundante cosecha de setas en el verano.
Además de las señales, el 30 de marzo se asocia con ciertas prohibiciones. La Iglesia no aconseja pelear, decir palabrotas, insultar a otros ni negar ayuda. No se debe usar ropa negra en este día, ya que se creía que esto podría traer problemas. También es mejor abstenerse de realizar trabajos físicos pesados, coser o tejer.
Pero el día se considera propicio para la oración, la purificación espiritual y los asuntos familiares. Según la tradición popular, se preparaban galletas especiales en forma de escalones para el Listvychnik, que simbolizaban el camino del alma humana desde la vida terrenal hasta el trono de Dios. El número de escalones debía corresponder al número de miembros de la familia. Se creía que si todos comían un escalón, estarían sanos todo el año.
La Cuaresma está en curso, así que ni siquiera los domingos se puede comer carne ni lácteos. Sin embargo, la iglesia permite comidas calientes con aceite, y el día de San Juan Bautista es precisamente la ocasión para combinar la moderación en la comida con la gratitud por los dones espirituales.
En este día también se recuerdan los cumpleaños. Según el nuevo estilo eclesiástico, el día del ángel lo celebran Iván y Zajar. Según el estilo antiguo, lo celebran Oleksiy, Pavla, Viktory, Oleksandra y Gabriel.
El 30 de marzo no es una fecha más en el calendario eclesiástico. Es un recordatorio del poder de la fe, la posibilidad de crecimiento espiritual y la importancia de la pureza interior. San Juan la Escalera dejó no solo un libro, sino toda una escalera por la que todos podemos ascender a la luz.

