Los nutricionistas enfatizan que las bebidas matutinas pueden afectar significativamente los niveles de colesterol y el estado del sistema cardiovascular. En particular, el jugo de granada, el jugo de tomate y el té verde se consideran entre las opciones más útiles para la dieta diaria, según informa la publicación Eatingwell.
Aproximadamente el 40% de las personas con niveles elevados de colesterol LDL (colesterol "malo") ni siquiera son conscientes de su condición. Por eso, las revisiones periódicas y los cambios en la dieta son fundamentales para la prevención de enfermedades cardíacas. Los expertos enfatizan que no solo importa la comida, sino también las bebidas que se consumen a diario.
El jugo de granada se considera una de las bebidas naturales más eficaces para la salud cardíaca. Contiene polifenoles, poderosos antioxidantes que ayudan a proteger el colesterol LDL de la oxidación, un proceso que contribuye a la formación de placa en los vasos sanguíneos. Estudios demuestran que el consumo regular de jugo de granada puede reducir los niveles de triglicéridos, el colesterol LDL y aumentar el colesterol HDL (el "bueno").
En estudios pequeños, los participantes que bebieron un vaso de jugo de granada diariamente durante dos semanas mostraron mejoras en sus perfiles lipídicos. También existe evidencia de que puede reducir la presión arterial, lo cual es especialmente importante para personas con hipertensión y colesterol alto.
Los nutricionistas recomiendan elegir jugo de granada 100 % natural sin azúcar añadido y limitar la dosis a medio vaso o un vaso al día. También puedes añadir la bebida a un batido con frutas, verduras y semillas de lino.
Entre las alternativas, los expertos destacan el jugo de tomate, que contiene licopeno, un antioxidante que puede ayudar a aumentar los niveles de HDL. Es importante elegir versiones bajas en sodio. Otra bebida saludable es el té verde. Gracias a sus antioxidantes, puede ayudar a reducir moderadamente los niveles de colesterol total y fortalecer los vasos sanguíneos.
Los expertos enfatizan que la salud cardíaca depende de un enfoque integral. La actividad física regular, una dieta equilibrada y el control de la presión arterial se combinan para lograr el mejor efecto. Incluso cambios pequeños pero constantes en la dieta diaria pueden tener un impacto positivo en el bienestar a largo plazo. Si tiene problemas de colesterol, se recomienda consultar a un médico.

