Las arterias obstruidas y los infartos suelen ser consecuencia de niveles altos de colesterol. Y la principal causa de esta peligrosa afección es la dieta, en particular el consumo excesivo de alimentos ricos en grasas saturadas.
Cuando el colesterol "malo" (LDL) se acumula en la sangre, se deposita en las paredes de los vasos sanguíneos y, con el tiempo, forma placas. Esto dificulta la circulación sanguínea, eleva la presión arterial y aumenta el riesgo de infarto.
Para evitar estas complicaciones, los médicos recomiendan evitar o limitar significativamente los siguientes alimentos en la dieta:
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chocolate con leche y blanco
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pasteles, bollos, tartas
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pasteles, pudines, galletas
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carne roja grasa
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salchichas, perritos calientes, tocino
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mantequilla, margarina, manteca de cerdo
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aceites de coco y palma
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productos lácteos grasos (nata, queso, leche, yogur)
Estos productos tienen un alto contenido de grasas saturadas, que contribuyen a aumentar los niveles de colesterol “malo”.
¿Qué comer en su lugar?
En cambio, es mejor añadir al menú alternativas saludables con grasas insaturadas, que ayudan a normalizar los niveles de colesterol:
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aceites de oliva, colza y girasol
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pollo o pavo sin piel
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legumbres, frutos secos
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productos lácteos bajos en grasa
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hummus, palitos de verduras
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frutos secos
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chocolate oscuro
También es importante controlar tu ingesta calórica total, beber suficiente agua y realizarte chequeos médicos regulares. Recuerda: una dieta saludable es una inversión en tu corazón.

