El 27 de enero se considera una fecha profundamente triste en todo el mundo. Al mismo tiempo, existen tradiciones espirituales, religiosas y populares que le otorgan un significado especial. Para los creyentes, es un día de oración a un santo venerado y, según las creencias populares, es un momento en el que el fuego adquiere un poder especial.
En Ucrania, el 27 de enero no es festivo. Es un día de conmemoración nacional e internacional, sin celebraciones ni actos solemnes.
En este día, el mundo conmemora a las víctimas del Holocausto, una de las mayores tragedias del siglo XX. Esto incluye a más de seis millones de judíos exterminados por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Para Ucrania, esta fecha es especialmente trágica, ya que cerca de un millón y medio de víctimas del Holocausto murieron en su territorio. El Día del Recuerdo tiene como objetivo recordar a la humanidad los peligros del odio, la discriminación y las ideologías totalitarias.
Además del componente de duelo, el 27 de enero se celebran varias fechas temáticas no oficiales en todo el mundo. Entre ellas, el Día Internacional del Oporto, dedicado al famoso vino fortificado portugués. Este día también se recuerda como el Día del Pastelito de Chocolate, el Día de la Gestión del Tiempo de Trabajo, el Día del Conservador-Restaurador y el Día del Agradecimiento al Administrador de Grupo.
En el calendario eclesiástico, el 27 de enero está dedicado a San Juan Crisóstomo, uno de los teólogos y predicadores cristianos más destacados. Los creyentes acuden a él con oraciones para pedirle ayuda en el aprendizaje, la elocuencia, el crecimiento espiritual y la adquisición de nuevos conocimientos. Según la antigua tradición, este día también conmemoraba a Nina, Igual a los Apóstoles, la iluminadora de Georgia y patrona de las mujeres, a quien se rezaba por la felicidad y la protección de la familia.
Las creencias populares asocian el 27 de enero con la llegada del calor, pero al mismo tiempo advierten contra el optimismo prematuro. Nuestros antepasados observaban atentamente la naturaleza: la ausencia de estrellas por la noche presagiaba heladas, el graznido matutino de un cuervo, mal tiempo y hielo, el silencio de un gallo, una ola de frío, y el crujido del hielo en el río se consideraba un presagio del inicio de la primavera.
En este día, el fuego cobraba especial importancia. Se creía que tenía poderes curativos, por lo que las familias se reunían alrededor del fogón, cocinaban sobre brasas e intentaban calentar a los enfermos con la esperanza de aliviar sus dolencias.
Al mismo tiempo, el 27 de enero se consideraba un día de mayor precaución. Las advertencias populares y eclesiásticas aconsejaban no dejar fogatas desatendidas debido al riesgo de incendio y evitar objetos punzantes y punzantes, ya que las heridas recibidas ese día supuestamente tardan mucho en sanar.

