La temperatura del dormitorio tiene un impacto directo en el funcionamiento del sistema cardiovascular. Según un estudio publicado en la revista BMC Medicine, el calor nocturno sobrecarga el corazón, especialmente en personas mayores de 65 años. Los resultados también fueron publicados por el Daily Mail.
Investigadores de la Universidad Griffith han descubierto que las temperaturas en el dormitorio superiores a 24 °C pueden impedir que el cuerpo se regenere por completo durante el sueño. Normalmente, por la noche, la frecuencia cardíaca disminuye, la presión arterial baja y el cuerpo entra en modo de reposo. Sin embargo, en condiciones de calor, el cuerpo se ve obligado a esforzarse más para enfriarse, lo que aumenta la carga sobre el corazón.
Las temperaturas superiores a 28 °C se consideran particularmente peligrosas. Según el estudio, en estas condiciones, el riesgo de estrés crítico en el sistema cardiovascular casi se triplica. A una temperatura de 24-26 °C, el riesgo de estrés cardíaco se multiplica por 1,4, y a una temperatura de 26-28 °C, se duplica.
Los expertos explican que el calor provoca la dilatación de los vasos sanguíneos y un latido más rápido del corazón, incluso en reposo. Esto reduce la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador importante de la recuperación del cuerpo durante el sueño. La exposición prolongada a altas temperaturas puede contribuir a la hipertensión arterial, el endurecimiento de las arterias y la formación de coágulos sanguíneos, lo que aumenta el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.
El Dr. Fergus O'Connor afirma que las noches calurosas son un problema preocupante, independientemente de las temperaturas diurnas, y que el problema se está volviendo global. Afirma que el número de noches cálidas está aumentando a medida que continúa el cambio climático, lo que podría afectar las futuras tasas de mortalidad por estrés térmico.
Al mismo tiempo, actualmente no existen recomendaciones internacionales claras sobre la temperatura óptima para dormir por la noche. Los médicos recomiendan mantener un microclima confortable en el dormitorio, evitar el sobrecalentamiento y asegurar una ventilación adecuada, especialmente para personas con enfermedades cardiovasculares.

