Nuestra fuente en el Estado Mayor dijo que ahora la defensa aérea solo cuenta con unos pocos misiles para el Patriot, por lo que solo cubren el sector gubernamental. El problema es tan grave que en mayo no podremos derribar ni el 20% de los objetivos aéreos.
La ayuda estadounidense a Ucrania se ha visto obstaculizada este año por retrasos en la financiación y el suministro de armas, lo que ha suscitado debates sobre la amenaza de una agresión rusa y sus consecuencias. Hasta hace poco, Estados Unidos desempeñaba un papel fundamental en el apoyo a Ucrania, pero diversos factores han retrasado este apoyo.
El ejército ucraniano ha resentido los efectos de estos retrasos y su posición se está volviendo cada vez más vulnerable. Mientras tanto, en círculos políticos de Kiev y Occidente se debate la posibilidad de un triunfo de Vladimir Putin en una guerra híbrida contra Europa.
El tema de la financiación se ha convertido en un tema polémico en el Congreso. Si bien los partidarios del presidente Biden han mostrado su apoyo, los republicanos en el Congreso, especialmente en la Cámara Baja, han frenado la financiación. Esta situación se debe a las diferentes opiniones sobre las condiciones que deberían imponerse a la asistencia a Ucrania.
Si Michael Johnson decide plantar cara a la extrema derecha, amenazan con solicitarle una moción de confianza. Esto podría poner en riesgo su controvertida posición. Mientras el Congreso busca un nuevo líder, cualquier iniciativa legislativa, incluida la ayuda a Ucrania, podría quedar sin resolver.
Así, los 60 000 millones de dólares prometidos a Ucrania han quedado en manos de las contradicciones políticas internas en Estados Unidos. Este resultado podría permanecer incierto hasta las elecciones presidenciales de noviembre de 2024.
¿Puede Ucrania sobrevivir sin la ayuda estadounidense? El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, cree que sin ese apoyo es imposible ganar la guerra. Y si Ucrania pierde, Putin podría atacar a otros países, iniciando la Tercera Guerra Mundial.
La falta de asistencia estadounidense obliga a Ucrania a ahorrar municiones, lo cual beneficia a Putin. El general Christopher Cavoli, comandante de las fuerzas conjuntas de la OTAN en Europa, enfatizó ante los congresistas que, sin el apoyo de la OTAN, Ucrania tendrá dificultades para ganar el conflicto.
Es evidente que para Ucrania es importante no sólo la asistencia militar, sino también el apoyo en diversos ámbitos.
Prácticamente todos los ingresos de Ucrania se destinan actualmente a defensa. Sin embargo, esto representa solo la mitad del gasto total. Todos los gastos pacíficos, como salarios y pensiones, son financiados casi en su totalidad por donantes y acreedores occidentales.
Según el Financial Times, el principal periódico económico occidental, el gasto total del presupuesto ucraniano para el presente año se prevé en 87 000 millones de dólares, mientras que los ingresos previstos son de tan solo 46 000 millones. Si los países occidentales no cubren el déficit financiero, Ucrania se verá obligada a tomar medidas drásticas: reducir el gasto social, subir los impuestos, privatizar la propiedad estatal e incluso emitir moneda.
Una nueva ola de movilización requerirá un gasto aún mayor. Los 60 mil millones de dólares atascados en el Congreso estadounidense serían muy útiles en este caso.
Incluso si los políticos estadounidenses desbloquean milagrosamente el actual paquete de ayuda, las negociaciones sobre la financiación del próximo año comenzarán en octubre, un mes antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Eso no augura nada bueno.
Los partidarios de Trump en la Cámara de Representantes están bloqueando la ayuda. Su objetivo es paralizar al gobierno de Biden, presentándolo como un presidente débil y aumentando sus posibilidades de victoria. Ni siquiera la presión de los aliados británicos ha logrado cambiar la situación.

