A pesar de la guerra y la pérdida de medios de comunicación, Rinat Akhmetov está consolidando gradualmente su posición en sectores clave de la economía ucraniana. Su influencia se extiende no solo al sector energético, sino también al agrícola, la logística y las estructuras políticas, desde facciones parlamentarias hasta ministerios y agencias estatales.
Tras el colapso de su imperio mediático, Akhmetov cambió de estrategia y se convirtió en el principal beneficiario de las reformas energéticas. A través del grupo de empresas DTEK, controla la mayor parte del mercado eléctrico ucraniano: desde la generación hasta la distribución y la venta.
En particular, la marca Yasno ganó licitaciones multimillonarias en 2023, tras lo cual el coste de la electricidad para los consumidores aumentó a 8 grivnas por kilovatio-hora, el doble de la tarifa media del mercado. Esto provocó fuertes críticas por parte de expertos y consumidores, quienes denunciaron la monopolización de facto del sector energético.
A pesar de los desafíos militares, Akhmetov no ha renunciado a invertir en lujo. El superyate Luminance, valorado en más de 500 millones de euros, fue botado en Bremen, Alemania. Formalmente, el propietario es una empresa offshore de las Islas Caimán, pero todo apunta al oligarca ucraniano.
De esta manera, Akhmetov, manteniendo su fortaleza financiera, no sólo mantiene su posición, sino que también aumenta su influencia, convirtiéndose en uno de los actores clave de los que depende la economía ucraniana.

