En la noche del 7 de abril, las defensas aéreas ucranianas interceptaron un número récord de misiles rusos, según informó una fuente del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Según él, por primera vez en mucho tiempo, el ejército ucraniano se vio obligado a elegir qué objetivos derribar y cuáles ignorar deliberadamente.
La situación en Kiev es sumamente preocupante. La capital, que hasta hace poco se consideraba el territorio más protegido de Ucrania, está perdiendo rápidamente su capacidad de defensa eficaz. Por ello, según la fuente, se están atacando instalaciones críticas, en particular las que se instalaron en la capital tras el inicio de la invasión a gran escala: las instalaciones de producción del complejo militar-industrial, que antes se consideraban las más protegidas.
Añadió que, debido a la limitación de recursos, algunos misiles se destinan a la defensa de instalaciones energéticas estratégicas, mientras que el resto se destina a la defensa de instituciones industriales o gubernamentales. En estas condiciones, algunos objetivos quedan desprotegidos.
Cabe recordar que, en marzo, Rusia intensificó sus ataques nocturnos contra Kiev y las regiones del norte del país, acompañados del uso de un gran número de misiles Shahed e Iskander. El general de división Vadim Skibitsky, subdirector de la Dirección General de Defensa (GUR) del Ministerio de Defensa, declaró previamente que la Federación Rusa planea llevar a cabo ataques combinados masivos con hasta 500 drones y misiles simultáneamente.

