informa Associated Press , mientras intenta mantener el favor de Donald Trump evitando extralimitarse en sus declaraciones sobre Estados Unidos.
A pesar de las acciones agresivas de Rusia, Putin ha mostrado moderación diplomática al tratar con Trump, quien previamente prometió "detener la guerra en 24 horas". El artículo menciona que Trump ha hablado repetidamente con Putin, criticado a los líderes ucranianos y tildado a Zelenski de "desagradecido". Al mismo tiempo, el expresidente estadounidense ha advertido a Putin que podría recurrir a sanciones si no se tienen en cuenta sus propuestas de paz.
Pero en los últimos días, la retórica de Trump hacia Putin ha cambiado. Ha dicho que el presidente ruso está "jugando con fuego" y que ha "perdido la cabeza" por el aumento de sus ataques contra Ucrania. En respuesta, Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, comentó: "Solo conozco una cosa realmente mala: la Tercera Guerra Mundial. Espero que Trump lo entienda".
Los analistas consideran las acciones de Putin como parte de un juego psicológico. El politólogo moscovita Fedor Lukyanov cree que el líder ruso espera concesiones de Occidente, ya que para él esta guerra es una cuestión de principios, y para Estados Unidos es solo uno de los muchos desafíos de política exterior.
Según expertos occidentales, el Kremlin no va a disminuir la presión. Al contrario, en los próximos meses, Rusia podría intensificar sus acciones ofensivas para aumentar el control sobre los territorios ucranianos antes de una posible nueva ronda de negociaciones.
Jack Watling, del Royal United Services Institute británico, cree que Moscú intentará ocupar toda la región de Donetsk y demostrar a Europa que la guerra se está intensificando para disuadir una posible intervención militar.
El Centro Carnegie también señala que las conversaciones con Putin no son más que un intento de "darle a Trump la apariencia de progreso diplomático" sin comprometer sus principios. Según la analista Tatyana Stanova, el Kremlin intenta mostrarse constructivo sin intención de cambiar de rumbo.
La señal de Moscú, según los observadores, sigue siendo la misma: la guerra continuará hasta que Ucrania y Occidente acepten las condiciones del Kremlin.

