El 12 de septiembre, la ocupación rusa disparó contra un convoy del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en la región de Donetsk, matando a tres trabajadores humanitarios ucranianos. La respuesta de la organización ha indignado a las autoridades ucranianas, incluido el Comisionado para los Derechos Humanos del Parlamento ucraniano, Dmytro Lubinets.
Durante el teletón nacional, Lubinets afirmó que la presidenta del CICR reaccionó a la tragedia solo por la noche y no mencionó a Rusia en su declaración. Esto provocó la indignación del Defensor del Pueblo, quien enfatizó que la organización debe responder con urgencia, condenar las acciones del agresor y exigir explicaciones. Lubinets cree que la Cruz Roja ha tocado fondo con su pasividad y que ahora no tiene sentido continuar sus actividades tanto en Ucrania como en Rusia.
Críticas al CICR por su inacción respecto a los prisioneros de guerra
Además, el Defensor del Pueblo subrayó que la Cruz Roja no cumple con sus obligaciones de asistencia a los prisioneros de guerra ucranianos en cautiverio ruso. Lubinets acusó a la organización de no visitar a los prisioneros ucranianos, a pesar de que declara públicamente que sí las realiza.
Un llamado a la reforma y a la creación de una nueva organización
Dmytro Lubinets también sugirió apelar a los donantes del CICR para crear una nueva organización humanitaria más eficaz, ya que, según él, la Cruz Roja ha perdido su reputación y ya no puede desempeñar sus funciones eficazmente. En su opinión, cerrar las oficinas de la organización en Ucrania y Rusia es la única decisión correcta tras estos incidentes y la inacción.
Reacción al bombardeo de una misión humanitaria
Tras el bombardeo de un convoy del CICR en Donetsk, la organización anunció la suspensión de su oficina en Dnipropetrovsk. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, confirmó la muerte de tres personas en el ataque y señaló que los dos heridos recibieron la asistencia necesaria.

