El mundo de la protección personal se ha enfrentado durante mucho tiempo a un dilema: cuanto más resistente es un chaleco antibalas, más pesado e incómodo resulta. Pero investigadores de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) han logrado un avance significativo al crear un material que permanece ligero y flexible en condiciones normales, pero que se endurece instantáneamente al impacto, transformándose en una barrera ultrarresistente.
Este innovador material se basa en el grafeno, el material más delgado del mundo, compuesto por una sola capa de átomos de carbono. Los científicos combinaron dos capas de grafeno en un ángulo determinado y crearon las condiciones bajo las cuales, al ser impactado repentinamente, por ejemplo, por una bala, se produce una reorganización estructural instantánea en el interior del material.
Durante un impacto de este tipo, los enlaces de carbono del material se reordenan, formando una estructura efímera similar al diamante. Este proceso se denomina transformación de fase inducida por choque. Dura nanosegundos, pero proporciona una resistencia increíble en el momento crítico. Tan pronto como cesa la carga, el material recupera su flexibilidad, conservando sus propiedades para su uso posterior.
En comparación con los chalecos antibalas tradicionales de Kevlar o fibra de carbono, el nuevo material presenta la ventaja única de ser extremadamente ligero sin sacrificar el nivel de protección. Esto podría permitir la creación de chalecos que se sientan como ropa común sin limitar la libertad de movimiento de soldados, rescatistas o policías.
Las aplicaciones potenciales de este material van mucho más allá del sector de la defensa. Gracias a su ligereza y flexibilidad, podría suponer un avance revolucionario en la aviación y la industria aeroespacial, ya sea para proteger equipos del impacto de micrometeoritos o para crear carcasas ultraligeras pero ultrarresistentes. En el sector civil, el blindaje de grafeno podría tener cabida en la electrónica flexible, los teléfonos inteligentes y los dispositivos portátiles, donde tanto la resistencia como la elasticidad son fundamentales.
El material se encuentra actualmente en fase de pruebas de laboratorio. Los científicos trabajan para lograr una producción a gran escala y asequible. De tener éxito, el mundo contará con una tecnología capaz de transformar no solo la industria de la defensa, sino también el diseño de dispositivos, la arquitectura y el transporte del futuro.

