La ansiedad se ha convertido en parte de la vida de muchas personas: noticias constantes, presión laboral, redes sociales. Pero se puede controlar, no solo tolerar. Los psicólogos recomiendan algunas prácticas diarias sencillas que reducen el estrés, recuperan la sensación de control y ayudan a evitar quedar atrapado en escenarios negativos.
Los expertos explican que la ansiedad no es solo una emoción, sino una reacción protectora del cuerpo ante una amenaza, real o imaginaria. El problema comienza cuando esta reacción no se alivia y se convierte en un problema constante. Entonces se presenta una sensación de tensión constante, opresión en el pecho, sueño intranquilo, agresividad o pensamientos intrusivos del tipo "¿qué pasaría si...?".
Uno de los primeros pasos es dejar que estos pensamientos fluyan. Llevar un diario funciona como una válvula de escape. Cuando escribes: "Tengo miedo de no lograrlo y de que me despidan" o "Tengo miedo por mis seres queridos", deja de ser un sentimiento vago e incontrolable y se convierte en una tesis concreta. Lo concreto es más fácil de comprobar: ¿es realmente probable o es una imaginación inflada por la ansiedad?.
La segunda técnica es la respiración. Respiraciones lentas y profundas, y exhalaciones largas, activan el sistema nervioso parasimpático, responsable de la calma, la digestión y la recuperación. Unos minutos de esta respiración al día reducen gradualmente la tensión corporal. No se trata de yoga para Instagram, sino de un verdadero efecto fisiológico: el corazón late más despacio, los músculos se relajan y los pensamientos se vuelven menos caóticos.
Tercero: la higiene informativa. El uso constante de redes sociales y noticias crea la sensación de peligro constante. Los psicólogos aconsejan establecer límites: por ejemplo, ver las noticias dos veces al día a una hora determinada, no cada 10 minutos, y desactivar las notificaciones push que interfieren con el trabajo o el descanso. Esto no es indiferencia, sino cuidar la psique.
En cuarto lugar, actúa en lugar de fantasear con un desastre. A la ansiedad le encantan los "qué pasaría si...", pero no los planes. Si te planteas específicamente: "¿Qué puedo hacer hoy para mejorar la situación al menos un poco?", recuperas la sensación de control. Incluso una pequeña acción ("Escribiré una carta", "Llamaré al médico", "Guardaré 200 UAH") reduce el estrés más que dos horas de estrés.
En quinto lugar, es necesario liberar el cuerpo de la tensión constante. Cualquier práctica que te obligue a desconectarte de tu mente y concentrarte en tu cuerpo funciona: una caminata corta, estiramientos, una ducha caliente, meditación, yoga, ejercicios de relajación. No se trata de "convertirse en el gurú zen perfecto", sino de enviarle al sistema nervioso una señal: ya estamos a salvo.
Los psicólogos enfatizan: la clave es la regularidad. No hace falta dedicar una hora, no hace falta creer en la meditación. Basta con reservar estos 10 minutos condicionales al día para reducir gradualmente la ansiedad y recuperar la sensación de que controlas la situación, y no la situación a ti.

