Los ronquidos son un problema común que afecta a millones de personas en todo el mundo y a menudo se perciben como un problema cotidiano e inofensivo. Sin embargo, los expertos advierten que la respiración ruidosa durante el sueño se debe a un estrechamiento de las vías respiratorias y no solo puede afectar la calidad del sueño, sino también indicar trastornos graves. La buena noticia es que, en muchos casos, los ronquidos pueden reducirse significativamente o eliminarse por completo.
Lo primero que debe hacer es cambiar su estilo de vida y sus hábitos de sueño. Una de las soluciones más sencillas y efectivas es dormir de lado, no boca arriba. Al dormir boca arriba, la lengua y los tejidos blandos de la garganta son más propensos a obstruir las vías respiratorias. Para evitar darse la vuelta, algunas personas usan un método sencillo: sujetar un objeto pequeño a la espalda con el pijama.
El control del peso juega un papel importante. El sobrepeso, especialmente en la zona del cuello, aumenta la presión sobre las vías respiratorias y los ronquidos. Los médicos también recomiendan dejar de fumar, ya que el humo del tabaco causa irritación crónica e inflamación de las membranas mucosas. El alcohol y los sedantes antes de acostarse también son indeseables, ya que relajan excesivamente los músculos de la garganta.
La higiene del sueño es igualmente importante. Un horario regular para acostarse y despertarse, una temperatura agradable, oscuridad y suficiente humedad en el dormitorio favorecen la respiración normal. Un humidificador puede ser útil en ambientes secos. Para facilitar la respiración nasal, se utilizan tiras nasales, dilatadores o espráis especiales que reducen la inflamación de la mucosa.
Si los ronquidos se deben a congestión nasal, alergias o sinusitis, la irrigación nasal regular puede ser beneficiosa. Además, existen dispositivos dentales especiales que mantienen la mandíbula inferior en una posición que previene el estrechamiento de las vías respiratorias. En algunos casos, se utilizan métodos para tonificar los tejidos blandos del paladar y ejercicios para los músculos del cuello y la garganta.
En situaciones más difíciles, se utiliza la terapia CPAP, un dispositivo que suministra aire a presión constante a través de una mascarilla y evita que las vías respiratorias se cierren. Este método se considera el más eficaz para el síndrome de apnea del sueño.
Los médicos enfatizan: si los ronquidos son fuertes, regulares, se acompañan de pausas respiratorias, fatiga intensa durante el día o no desaparecen a pesar de los cambios en el estilo de vida, debe consultar a un especialista. Un diagnóstico oportuno ayudará no solo a mejorar el sueño, sino también a prevenir complicaciones graves para los sistemas cardiovascular y nervioso.

