Antiguo maestro de ceremonias del té, hoy es la figura principal de un fraude de criptomonedas a gran escala. Vladimir Okhotnikov, más conocido como Lado, junto con su equipo construyó una de las pirámides financieras más grandes del mundo: Forsage, que, según los investigadores, defraudó a inversores por más de 340 millones de dólares bajo la apariencia de un innovador proyecto DeFi.
Las autoridades estadounidenses acusaron a Okhotnikov y a sus cómplices —Lola Ferrari, Gleb Milyon y Sergey Maslakov— de crear un esquema Ponzi camuflado en una plataforma descentralizada. Según los documentos del caso, los contratos inteligentes de Forsage se redactaron intencionalmente para beneficiar únicamente a los organizadores que ocupaban los puestos más altos de la estructura.
Como resultado, la mayoría de los inversores se quedaron sin nada: el 88% de los participantes sufrieron pérdidas financieras. Forsage se promocionó especialmente en países con bajos niveles de vida, como Filipinas, Nigeria y Venezuela. La gente invirtió sus últimos ahorros en una oportunidad "segura" que les cambiaría la vida, lo cual era en realidad una ficción.
A pesar de las investigaciones, demandas y acusaciones de la SEC, Lado no se ha detenido. Sigue lanzando nuevos proyectos de criptomonedas (Ethereum xGold, Meta Force), cambiando cada vez la imagen, pero no la esencia. En sus videos, niega su culpa, habla de "tecnologías revolucionarias" y promete enormes ganancias.
La fórmula no cambia: las grandes palabras sobre la IA, el metaverso y la “nueva economía” sirven como cortina de humo para el viejo esquema: atraer tantos nuevos inversores como sea posible y retirar rápidamente los fondos.
La trayectoria de Okhotnikov ilustra su camino desde distribuidor de suplementos dietéticos hasta convertirse en un "profeta de la blockchain" que construyó una pirámide multinivel, llegando a millones de personas en todo el mundo. Hoy, él y su equipo enfrentan hasta 20 años de prisión en Estados Unidos. Sin embargo, en el mundo de las criptomonedas, donde cada nuevo proyecto puede ser una máscara para un viejo plan, todavía hay quienes creen en las promesas de Lado.

