Los primeros signos de demencia pueden ser tan sutiles que pueden confundirse fácilmente con fatiga invernal, apatía estacional o mal humor. Los expertos advierten: un síntoma clave, especialmente cuando se combina con otras señales de alerta, es motivo suficiente para consultar al médico de cabecera lo antes posible.
La demencia es un síndrome que abarca un conjunto de síntomas asociados a un deterioro gradual de la función cerebral. La enfermedad puede provocar pérdida de memoria, cambios de comportamiento, dificultades de comunicación y, con el tiempo, problemas de movilidad y autocuidado.
En sus primeras etapas, la demencia suele manifestarse de forma sutil. Algunos de los primeros signos pueden ser bajo estado de ánimo, ansiedad o depresión. Estos síntomas suelen ignorarse o justificarse como un trastorno afectivo estacional, una forma de depresión que suele aparecer en invierno y desaparece con la llegada de la primavera.
Sin embargo, los expertos señalan que los cambios de humor rara vez ocurren de forma aislada. Otros signos tempranos de demencia incluyen problemas de memoria y concentración, dificultad para encontrar las palabras y mantener una conversación, dificultad para planificar, tomar decisiones y completar las tareas cotidianas. También puede presentarse desorientación espacial y cambios notables en el comportamiento: retraimiento, irritabilidad o impaciencia.
Los expertos enfatizan que la pérdida de memoria no siempre es el primer síntoma. Por ejemplo, en la demencia frontotemporal, los cambios de comportamiento y personalidad son más comunes en las primeras etapas. Esto es especialmente cierto en personas con enfermedad de inicio temprano (menores de 65 años), quienes podrían no notar ni reconocer los problemas de memoria al principio.
Los cambios de humor también pueden ser típicos de ciertas formas de demencia. La demencia vascular suele ir acompañada de cambios drásticos en el comportamiento y el estado emocional, mientras que la demencia con cuerpos de Lewy puede manifestarse con un aumento de la ansiedad y la depresión.
Sin embargo, los médicos advierten contra el autodiagnóstico. Muchos de los síntomas mencionados pueden estar asociados con otras afecciones físicas o mentales. Estas incluyen enfermedad tiroidea, cambios hormonales, deficiencia de vitamina B12, depresión, estrés crónico, trastornos de ansiedad, fatiga o problemas en la vida personal.
Si una persona o sus seres queridos notan estos cambios, los expertos aconsejan contactar con un médico de cabecera sin demora. Una consulta temprana ayudará a determinar la causa de los síntomas y, de ser necesario, a iniciar el tratamiento o la terapia de apoyo en la etapa inicial.

