El trabajo intelectual no es menos agotador que el físico. Sin embargo, aunque es fácil darle un respiro al cuerpo simplemente parando, el cerebro suele seguir trabajando en segundo plano incluso durante los fines de semana o las vacaciones. Para recuperarse de verdad, se necesita un enfoque especial del descanso, uno que realmente te permita recargar las pilas mentalmente.
El coach de vida Vitaly Kursik explica que no todas las opciones habituales de relajación son efectivas. Ver series, revisar las noticias o estar en redes sociales no suelen aliviar la tensión, sino que solo modifican la forma en que se carga el cerebro.
¿Qué métodos funcionan realmente?
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Trabajar con las manos
La actividad física, limpiar, lavar platos, dibujar, esculpir o bordar ayudan a "cambiar de marcha": el cerebro se calma cuando intervienen las habilidades motoras. -
Permítete no hacer nada.
Simplemente túmbate, mira al techo u observa la naturaleza sin teléfono, libros ni planes. Esto no es pereza, sino liberar la tensión interior. -
Desactiva el análisis.
No juzgues los acontecimientos ni a ti mismo, sino concéntrate en tu respiración, los sonidos que te rodean, los olores, la luz, los colores. Es una especie de meditación en movimiento. -
Cambia de entorno.
Incluso una caminata de media hora por una ruta nueva puede ayudar a tu cerebro a aliviar la sobrecarga de información. -
Los pasatiempos inútiles
son aquellos que no tienen otro propósito que la alegría. Hacer rompecabezas, la música, cultivar plantas... cualquier cosa que brinde placer sin resultados. -
Silencio informativo
Un día sin noticias, charlas, chismes y discusiones permite recuperar el silencio interior. -
Movimiento por placer.
No máquinas de ejercicio ni maratones, sino actividades placenteras: caminar, bailar, nadar... cosas que energizan el cuerpo y liberan la mente.
Lo que no funciona es intentar "relajarse" con una copa de alcohol, viendo la televisión o navegando por las redes sociales. Estos métodos a menudo solo aumentan la fatiga o provocan aún más agotamiento.
El cerebro, al igual que el cuerpo, necesita un descanso. Y lo mejor que puedes hacer por ti mismo después de un intenso trabajo mental es darle un descanso completo.

