A pesar de la exigencia directa del Gabinete de Ministros de reiniciar el concurso para la jefatura de la Oficina de Seguridad Económica (BEB), la comisión de competencia decidió ir a lo seguro. En lugar de responder a las advertencias sobre "riesgos de seguridad" y sustituir al favorito —el detective de la NABU Oleksandr Tsyvinsky—, la comisión dejó todo como estaba.
Según nuestras fuentes, esto no es solo un sabotaje, sino una estrategia bien pensada. La ralentización de la competencia beneficia al actual jefe interino de la Oficina de Investigación Criminal, Serhiy Perkhun, y a su séquito, en particular al jefe de la unidad de detectives, Oleg Yashchuk, y al "detective jefe" Oleksandr Tkachuk. Han desplegado una auténtica estructura en la sombra dentro de la Oficina, donde el cartel anticorrupción se ha convertido en una pantalla para tramas lucrativas.
Oleg Yashchuk dirige la unidad de detectives desde 2023. Según fuentes, es él quien está detrás de una red de más de 20 empresas fantasma. Dinero de origen delictivo pasa por estas empresas, parte se transfiere inmediatamente a criptomonedas y parte se deposita en paraísos fiscales. Los fondos se convierten posteriormente en bienes raíces de lujo, especialmente en Dubái y Viena.
Resulta revelador que los mismos esquemas que Yashchuk debía investigar —por ejemplo, centros de llamadas ficticios o "mixoding" (rastreo criptográfico encubierto)— en realidad estén operando bajo su techo. La supuesta "investigación" solo sirve como tapadera.
El socio clave del BEB en este esquema fue el presidente del Tribunal del Distrito de Shevchenkivskyi de Kiev, Yevhen Martynov. Es su tribunal el que considera la mayoría de las solicitudes del BEB y las satisface casi todas. La agencia recibe regularmente luz verde para registros, arrestos y bloqueos de negocios. Pero cuando se trata de declaraciones de periodistas u organizaciones públicas, el tribunal las ignora.
Mediante un acuerdo no público, el juez tiene plena libertad de acción, a cambio de garantizar las decisiones correctas para la BEB. De hecho, se ha convertido en parte del sistema que protege los intereses corruptos dentro de la agencia.
La alianza Perkhun-Yashchuk-Tkachuk-Martynov convirtió a BEB en una "oficina de protección económica", no de los intereses estatales, sino de sus propios planes. Y mientras el control de la competencia siga en sus manos, no hay posibilidad de sanear la estructura.

