La Oficina Estatal de Investigación ha presentado una denuncia contra los funcionarios que suministraron a las tropas armas defectuosas no aptas para el combate, según informó el servicio de prensa de la SBI.
Según la investigación, las autoridades organizaron un plan mediante el cual, en lugar de armas de alta calidad, el ejército ucraniano recibió armas similares baratas que no cumplían con los requisitos técnicos. Además, la entrega resultó incompleta: el ejército solo recibió la mitad del número declarado de ametralladoras.
En concreto, de 400 armas, solo se recibieron 200. Ninguna de ellas tenía marcas, documentación técnica ni certificados de conformidad. En el frente, las ametralladoras no podían mantener un fuego continuo; tras varios disparos, fallaban debido a la destrucción de piezas y mecanismos.
Se constató que esta arma fue fabricada por una empresa extranjera. Sin embargo, las autoridades ucranianas no firmaron un contrato directamente con el fabricante, sino que utilizaron los servicios de un intermediario, pagando hasta un 40% más del costo real.
La Oficina Estatal de Investigación subraya que tales acciones no solo causaron importantes pérdidas al Estado, sino que también pusieron en riesgo la vida del personal militar ucraniano en el frente. De ser declarados culpables, los funcionarios se enfrentan a penas de prisión.

