Rechazar por completo el azúcar no siempre está justificado desde un punto de vista médico, afirmó un médico, recordándonos las normas de ingesta diaria de azúcar establecidas para personas de diferentes edades. Lo principal es prestar atención al llamado azúcar libre que se añade a los productos durante su elaboración.
Según el especialista, para los adultos, la norma aceptable es de 30 gramos al día, es decir, unas 7 cucharaditas o "cubitos". Para los niños, las normas son menores:
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para edades de 7 a 10 años — 24 g (6 cubos),
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para niños de 4 a 6 años — 19 g (5 cubos).
Para los niños menores de 4 años no es necesario eliminar por completo el azúcar de la dieta, pero su consumo debe ser mínimo y solo para familiarizarse con los sabores.
¿Qué es el azúcar libre y dónde se esconde?
Se trata de azúcar añadido, es decir, azúcar que no es un componente natural de un producto, sino que se añade durante la cocción o la fabricación. Se encuentra con mayor frecuencia en dulces, bollería, bebidas carbonatadas, jarabes, yogures con rellenos, requesón y cereales para el desayuno.
Una trampa aparte son los productos que se presentan como “saludables” o “fitness”: jarabes de agave o de dátiles, batidos de frutas, néctares, zumos… que a menudo contienen cantidades excesivas de fructosa, que también pertenece a los azúcares libres.
Cómo reducir gradualmente el consumo de azúcar: consejos sencillos de un médico
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Empiece a beber té y café sin azúcar.
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Lea los ingredientes de los productos: preste atención a los carbohidratos y al valor energético.
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Elija yogures y kéfir sin saborizantes ni aditivos.
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Reemplace los cereales de desayuno con cereales integrales.
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Si quieres algo dulce, cómelo, pero cuenta cuánta azúcar contiene.
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Coma más fibra.
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Prefiera el agua con limón en lugar de bebidas azucaradas.
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Revise incluso los alimentos “saludables” para ver si tienen azúcar agregada.
Los expertos destacan que controlar la ingesta de azúcar no es sólo una cuestión de peso, sino también una forma de reducir los riesgos de diabetes, enfermedades cardiovasculares e inflamación crónica.

