La vitamina C es uno de los antioxidantes más importantes para el cuerpo humano. Participa en numerosos procesos vitales: desde la producción de colágeno hasta la absorción de hierro, apoyando el sistema cardiovascular y protegiendo las células de la inflamación.
Esta vitamina ayuda a reducir los niveles de plomo en el organismo, que pueden provenir de pintura vieja, tierra o joyería barata. Los alimentos ricos en vitamina C, hierro y calcio ayudan a minimizar el riesgo de intoxicación.
La vitamina C también es importante para bajar de peso, ya que participa en el metabolismo y la síntesis de carnitina, que ayuda a quemar grasa. Fortalece el sistema inmunitario, ayuda a los vasos sanguíneos y al corazón, y reduce la inflamación y el nivel de colesterol "malo". Además, la vitamina C es necesaria para la producción de colágeno, que protege la piel y las articulaciones, y también participa en la síntesis de neurotransmisores, reduciendo la fatiga y mejorando el estado de ánimo.
La deficiencia de vitamina C es especialmente común en personas con sobrepeso, ya que aumenta el estrés oxidativo y perjudica la sensibilidad a la insulina.
Además, la vitamina C mejora la absorción del hierro de los alimentos vegetales, favorece la salud de las articulaciones y la piel, ayuda a cicatrizar heridas y reduce la inflamación. También protege las neuronas del estrés oxidativo y puede retrasar el deterioro cognitivo asociado con la edad.
La vitamina C se absorbe mejor con los alimentos, especialmente aquellos que contienen grasa. Su deficiencia se puede prevenir incluyendo cítricos, bayas, brócoli, pimientos, espinacas, chucrut y patatas en la dieta.

