Según un estudio publicado en la revista científica JAMA Network Open, las experiencias traumáticas durante la infancia pueden tener un impacto profundo y duradero en la salud mental de una persona en la edad adulta.
Según los resultados del estudio, los traumas psicológicos vividos en la infancia no desaparecen sin dejar rastro. Pueden hacer que la depresión sea más resistente al tratamiento y exacerbar sus manifestaciones.
Investigadores realizaron un estudio con gemelos para evaluar con mayor precisión el impacto del entorno y las experiencias. Se preguntó a los participantes sobre siete tipos de trauma infantil, incluyendo negligencia emocional, negligencia física, abuso físico y sexual, así como violencia doméstica y otras formas de experiencias negativas.
Los resultados mostraron que aproximadamente un tercio de los encuestados tenía recuerdos traumáticos de la infancia, y que las mujeres eran más propensas que los hombres a reportar haber sufrido violencia.
Resulta especialmente preocupante que las personas con experiencias traumáticas significativas tengan 3,5 veces más probabilidades de padecer depresión, la cual suele ser menos sensible a los antidepresivos. Además, los antecedentes de abuso o negligencia sexual durante la infancia aumentan el riesgo de desarrollar depresión aproximadamente cinco veces.
Los científicos explican esto diciendo que el estrés severo en la infancia afecta el desarrollo cerebral. Esto puede provocar mayor ansiedad, paranoia y otros trastornos mentales en la edad adulta.
Por lo tanto, el estudio confirma una vez más la importancia de un entorno seguro para los niños y de un apoyo psicológico oportuno, ya que las consecuencias de los sucesos traumáticos pueden acompañar a una persona durante toda su vida.

