El ictus infantil no es un mito ni una excepción. A pesar de la creencia generalizada de que esta enfermedad afecta solo a los ancianos, en Ucrania se registran decenas de casos de ictus infantil cada año. Cómo no pasar por alto los síntomas y por qué el diagnóstico temprano salva vidas, explicó el neurocirujano pediátrico Vyacheslav Dabizha, del Centro Médico Odrex.
El médico explica: los accidentes cerebrovasculares ocurren con mayor frecuencia en recién nacidos, durante los primeros 28 días de vida. El llamado accidente cerebrovascular neonatal se registra con una frecuencia de hasta 40 casos por cada 100 mil bebés. En niños mayores, los accidentes cerebrovasculares ocurren con menos frecuencia: de 2 a 13 casos por cada 100 mil.
Las causas no son las mismas que en los adultos: pueden ser defectos cardíacos congénitos, problemas de coagulación sanguínea, infecciones graves, lesiones o anomalías de los vasos sanguíneos del cerebro.
Síntomas de accidente cerebrovascular en niños
En bebés: convulsiones, letargo, movimientos corporales asimétricos, problemas de alimentación.
En niños mayores: entumecimiento de la cara, brazos o piernas de un lado, trastornos del habla, pérdida de coordinación, cefalea intensa.
Para no perder un tiempo precioso, el médico nos recuerda la regla FAST:
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Cara – ¿tienes la cara torcida?
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Brazo – ¿Puede el niño levantar ambos brazos?
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Habla – ¿Problemas con el habla?
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¡Tiempo! ¡No esperes más, llama una ambulancia!
¿Es posible recuperarse de un accidente cerebrovascular?
Sí, los niños tienen muchas más posibilidades de recuperación que los adultos. Esto se debe a que el cerebro en la infancia es más flexible: sus áreas pueden asumir las funciones de las partes afectadas. Pero todo depende de la rapidez de la asistencia, la gravedad del daño y la intensidad de la rehabilitación.
Cómo prevenir un accidente cerebrovascular en un niño
La prevención depende de los riesgos individuales. Si un niño padece una cardiopatía, trombosis, infecciones o predisposición genética, debe estar bajo supervisión médica. También es importante vacunar a los niños, evitar lesiones y mantener un estilo de vida saludable, especialmente durante la adolescencia.
Un derrame cerebral en un niño siempre es un shock para la familia. Pero la ayuda y la rehabilitación oportunas hacen maravillas. Por lo tanto, lo principal es no perder el tiempo, concluye Vyacheslav Dabizha.

