Washington ha reducido el intercambio de inteligencia con Ucrania que podría utilizarse para lanzar ataques contra objetivos rusos. Al mismo tiempo, como informa CNN, Estados Unidos continúa transfiriendo datos que ayudan a Kiev a defender sus posiciones e infraestructura.
Los funcionarios militares estadounidenses explicaron a los periodistas que la reducción en el intercambio de información se debe a la renuencia de Estados Unidos a tomar parte activa en las hostilidades contra Rusia.
“Washington no quiere ser visto como un estado que ayuda directamente a Ucrania a atacar territorio ruso”, señalaron fuentes militares.
Al mismo tiempo, Estados Unidos continúa transmitiendo datos cruciales para proteger a las Fuerzas Armadas de Ucrania. Por ejemplo, Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX, propiedad de Elon Musk, permanece activo y proporciona comunicaciones al personal militar ucraniano en el campo de batalla.
Según CNN, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su descontento con las acciones de Rusia, que, a pesar de los esfuerzos diplomáticos de Washington, continúa lanzando ataques masivos contra ciudades ucranianas.
Trump incluso ha amenazado al Kremlin con nuevas sanciones si no cesan los ataques. Sin embargo, su administración ha dejado claro que Estados Unidos intenta evitar la escalada del conflicto y quiere que Kiev dé pasos concretos hacia el diálogo para poner fin a los combates.
La reducción del intercambio de inteligencia formó parte de una estrategia más amplia de la administración Trump. La decisión se tomó en el contexto de una "pausa" en la ayuda militar a Ucrania que la Casa Blanca había implementado previamente.
El asesor de seguridad nacional, Mike Walz, y el director de la CIA, John Ratcliffe, señalaron que las restricciones pueden ser temporales: todo dependerá de si Ucrania entra en negociaciones con Rusia.
Al mismo tiempo, la interrupción de una parte de los servicios de inteligencia estadounidenses podría complicar el trabajo del ejército ucraniano, en particular a la hora de planificar operaciones de contraofensiva y predecir ataques con misiles rusos y ataques con drones.
Es evidente que Washington está preparando una nueva estrategia para Ucrania, que implica presionar a Kiev para que intensifique el proceso de negociación. Sin embargo, la pregunta sigue en pie: ¿está Trump dispuesto a reanudar el intercambio total de inteligencia si Ucrania no acepta sus condiciones?
La decisión de Estados Unidos de reducir el flujo de datos críticos a Ucrania señala un cambio importante en la posición de la Casa Blanca, que podría tener consecuencias a largo plazo para la guerra.

