El domingo de hoy no solo marca el fin de la primavera, sino también un día con un profundo significado para la iglesia, la cultura, la ciencia y la sociedad. En Ucrania, el 25 de mayo combina celebraciones religiosas, fechas profesionales y eventos de importancia internacional.
Según el calendario eclesiástico, este es el día en memoria de Juan el Bautista, el profeta que bautizó a Jesucristo. En la tradición popular, se le consideraba el santo patrón de la renovación, y se creía que rezarle ayudaba a superar los dolores de cabeza y la ansiedad. En este día, se acostumbra vestir ropa de colores claros y plantar viburnum o serbal cerca de la casa para la felicidad y la prosperidad.
La gente también observaba las señales. Si el día estaba nublado, el verano prometía lluvia, y si las nubes estaban rojas al amanecer, era sequía. Se prestaba especial atención a la floración de los árboles y al sonido de los truenos, pues veían en ellos señales de una buena cosecha.
Hoy, el mundo celebra el Día de África y recuerda a los niños desaparecidos, con la esperanza de que la atención a este tema salve la vida de alguien. Al mismo tiempo, honran a representantes de importantes profesiones: filólogos, químicos y cirujanos. Estas especialidades son diferentes en esencia, pero igualmente importantes para la sociedad.
Para los habitantes de Kiev, el 25 de mayo tiene un significado especial: la capital celebra el Día de la Ciudad. Exposiciones, excursiones y conciertos de cámara se celebran en la ciudad. Sin grandes eventos multitudinarios, pero con calidez y respeto por la historia de Kiev.
Hoy, Iván, Fedir, Yan y, según la tradición, Antón, Herman, Denis y Petro celebran su onomástica. Es costumbre saludar a todos los que llevan estos nombres con palabras de gratitud y deseos de paz.
El 25 de mayo no es solo una fecha en el calendario. Es un recordatorio de la fe, el conocimiento, la dignidad humana y el respeto por la tradición. Un día en el que la luz es más importante que el ruido.

