El precio de las plazas de aparcamiento en Kiev está aumentando rápidamente; en algunos complejos residenciales, el precio por plaza ya supera el de un apartamento de una habitación. Los precios más altos se registran en las zonas más exclusivas de la capital, principalmente en Pechersk, donde el precio de una plaza de aparcamiento puede oscilar entre 22.000 y 27.000 dólares, y en algunos complejos, como Tetris Hall 2, alcanza los 60.000 dólares.
En los distritos centrales, en particular en Shevchenkivske, el rango es ligeramente inferior: de 18.000 a 24.000 dólares, pero en algunas localidades, hasta 45.000 dólares. En el contexto del aumento general de los precios de la vivienda, esto crea una paradoja: una plaza de aparcamiento en el centro de Kiev cuesta más que un apartamento en las afueras de la ciudad.
En zonas más alejadas del centro, la situación parece más tranquila. En Obolon, Lukyanivka y Solomyanka, las plazas de aparcamiento subterráneo se venden entre 13.000 y 17.000 dólares. Es incluso más barato en Troyeshchyna, Svyatoshyn y Vynohradar, desde 7.500 dólares.
Los expertos explican que el mercado está experimentando una creciente presión por la demanda. En los últimos años, el número de coches en Kiev ha superado los 1,2 millones y esta cifra sigue creciendo. Sin embargo, los promotores no tienen prisa por invertir en la construcción de aparcamientos subterráneos completos, especialmente en viviendas de clase económica. Como resultado, hay escasez de plazas y un aumento de los costes.
La situación se agrava con la introducción de multas por estacionamiento caótico, lo que obliga a los propietarios de vehículos a buscar opciones legales. Otro factor es el atractivo de la inversión: los propietarios de plazas las alquilan activamente, obteniendo una rentabilidad estable del 7-9 % anual.
Formalmente, una plaza de aparcamiento es un inmueble no residencial, pero en las condiciones del mercado de Kiev ya se está convirtiendo en un activo de inversión independiente. En particular, en el mercado primario, los promotores suelen vender las plazas por separado de los apartamentos, y en el mercado secundario, las revenden con un buen margen.
Esto crea una nueva desigualdad social: el propietario de un coche sin aparcamiento se ve obligado a infringir las normas o a pagar un alquiler, mientras que los que consiguen comprar un espacio pueden aparcar tranquilamente o ganar dinero con las necesidades de otros.
En la capital, donde el espacio es cada vez más caro, tener una plaza de aparcamiento se está convirtiendo en un lujo, a veces más caro que la vivienda. Y aunque las autoridades municipales solo están solucionando parcialmente el problema del aparcamiento caótico, los precios de las plazas subterráneas siguen subiendo.

