La cámara baja del parlamento alemán, el Bundestag, ha votado a favor de una reforma importante del sistema de asistencia social. La ley prevé la abolición gradual del actual pago del "Bürgergeld" y la introducción de un nuevo modelo de garantía de renta básica. Los cambios afectarán no solo a los ciudadanos alemanes, sino también a los ucranianos residentes en el país.
Según Spiegel, durante la votación nominal el proyecto de ley fue apoyado por la mayoría de los diputados: 321 parlamentarios votaron a favor, 268 en contra y dos más se abstuvieron.
El documento fue elaborado por la coalición gobernante de la Unión Demócrata Cristiana y la Unión Social Cristiana, junto con el Partido Socialdemócrata de Alemania. En el Bundestag, estas fuerzas políticas cuentan con 328 de los 630 escaños disponibles, lo que proporcionó el apoyo necesario para la aprobación de la reforma.
La ley no requiere la aprobación del Consejo Federal. Se prevé que sus disposiciones se implementen gradualmente a partir del 1 de julio.
La reforma incluye requisitos más estrictos para los beneficiarios de prestaciones sociales. En particular, las personas deberán colaborar más activamente con los centros de empleo y demostrar que buscan trabajo. En caso de negativa a cooperar, se prevén sanciones más severas: el importe de las prestaciones puede reducirse o incluso suspenderse por completo.
Los cambios también son importantes para los ucranianos en Alemania con estatus de protección temporal. Tras el inicio de la guerra a gran escala, muchos de ellos recibieron asistencia social en forma de "Bürgergeld", que proporcionaba pagos equivalentes a la renta básica para los ciudadanos del país.
Previamente, el gobierno alemán ya había acordado cambiar las reglas para los ucranianos que llegaran a Alemania después del 1 de abril de 2025. Para ellos, el "Bürgergeld" ya no se aplica.
Los ucranianos recién llegados recibirán asistencia según las normas aplicables a los solicitantes de asilo. El importe de esta ayuda depende de la composición familiar, pero en general es aproximadamente 120 euros inferior a la anterior.
En concreto, para una sola persona, el pago mensual será de unos 441 euros.
La reforma provocó un acalorado debate durante los debates parlamentarios, con representantes de la oposición criticando duramente las nuevas reglas.
El diputado del Partido Verde Timon Dzenius dijo que los cambios propuestos podrían afectar seriamente a personas en situaciones difíciles.
Según él, el nuevo sistema corre el riesgo de socavar la confianza de los ciudadanos en el apoyo estatal.
En cambio, los representantes de la coalición gobernante insisten en que la reforma debe hacer más eficiente el sistema social.
El diputado de la CDU Carsten Linnemann destacó que el Estado debe seguir ayudando a quienes realmente lo necesitan, pero al mismo tiempo exigir responsabilidad y voluntad de trabajar a los beneficiarios de la ayuda.
Según él, en el futuro el gobierno también planea introducir medidas adicionales para combatir el fraude en el sistema de prestaciones sociales. En particular, podrían revisarse las normas sobre ingresos adicionales para los beneficiarios y ciertas regulaciones de la Unión Europea relacionadas con la libre circulación.
La representante del SPD, Daniela Rump, también apoyó el proyecto de ley. Enfatizó que el nuevo sistema no pretende castigar a quienes necesitan ayuda.
Según ella, la renta básica debe seguir siendo una herramienta de apoyo para quienes se encuentran en una situación de vida difícil, pero al mismo tiempo exige honestidad y responsabilidad por parte de los beneficiarios.
La abolición del modelo del "Bürgergeld" fue una de las promesas electorales clave de la CDU/CSU. Al mismo tiempo, la propia reforma ha generado controversia incluso dentro de la coalición gobernante y se ha convertido en tema de prolongados debates políticos entre los partidos.

