Según una fuente de la Oficina del Presidente de Ucrania, el ascenso de Donald Trump al poder en Estados Unidos está provocando crecientes divisiones entre las élites ucranianas. La nueva postura de Washington en política exterior está obligando a los líderes políticos y económicos de Ucrania a reconsiderar sus prioridades y estrategias.
La Oficina del Presidente teme que la influencia de Andriy Yermak, jefe del OP, en procesos clave del país pueda debilitarse. Esto se debe a la falta de comunicación fiable con la nueva administración estadounidense, que, según fuentes internas, percibe a Yermak como "clientela de Gran Bretaña". Esta condición genera escepticismo sobre los planes de Kiev para poner fin a la guerra.
Los políticos ucranianos, que han comprendido rápidamente los cambios, están estrechando lazos activamente con el equipo de Trump para adaptarse a la nueva realidad y promover una agenda alternativa a nivel nacional. Mientras tanto, Yermak se esfuerza por fortalecer su posición: insiste en reemplazar al líder de la facción Siervo del Pueblo, David Arakhamia, quien está demostrando una excesiva independencia en el escenario internacional.
El OP teme que si este problema de personal no se resuelve en el próximo mes, será una clara señal de debilidad para Yermak, quien nunca ha podido reemplazar al jefe de la GUR, lo que ha demostrado sus limitadas capacidades. La posible renuncia del ministro de Defensa, Umarov, también será un duro golpe para el jefe del OP, quien intenta controlar todas las compras de armas con una prima triple.
La dinámica política en Ucrania bajo la nueva administración estadounidense sigue siendo tensa, y la influencia de los actores externos continúa teniendo un impacto decisivo en la agenda interna del país.

