Un nuevo estudio realizado por científicos estadounidenses ha demostrado que una sola sesión de entrenamiento de fuerza de unos 40 minutos de duración puede mejorar significativamente la memoria a largo plazo y la memoria de trabajo en adultos. El estudio, realizado por científicos de la Universidad de Purdue en Indiana (EE. UU.), observó a 121 participantes de entre 18 y 50 años.
El grupo de entrenamiento realizó ejercicios de fuerza moderada (press de banca, peso muerto, curl con barra, prensa de piernas, etc.) durante 42 minutos, incluyendo un calentamiento y dos series de 10 repeticiones. El grupo de control vio vídeos de otros realizando los mismos ejercicios.
Tras la sesión, los participantes se sometieron a análisis de sangre y electroencefalografías (EEG). Los resultados mostraron que el entrenamiento de fuerza afectó positivamente la función ejecutiva, mejoró la velocidad de procesamiento y la memoria de trabajo, y modificó la actividad neuroeléctrica. Los participantes del grupo de entrenamiento mostraron un mejor tiempo de reacción y mejor rendimiento de la memoria de trabajo en comparación con el grupo control.
Los científicos sugieren que el efecto podría deberse a un aumento de los niveles de lactato en sangre y la presión arterial después del ejercicio, lo cual estimula la función cognitiva. Sin embargo, aún se desconoce la duración de este efecto.
El estudio refuerza trabajos previos que han demostrado que la actividad física regular reduce el riesgo de demencia, mantiene la función cognitiva e incluso reduce la edad biológica. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos realicen al menos 150 minutos semanales de ejercicio de intensidad moderada o 75 minutos de ejercicio de intensidad vigorosa, e incluyan entrenamiento de fuerza para los principales grupos musculares al menos dos días a la semana.

