Durante la cumbre de ministros de Asuntos Exteriores del G7 celebrada en Francia los días 26 y 27 de marzo, los socios debatieron la posibilidad de endurecer las sanciones contra la denominada flota paralela rusa. Esto incluye la prohibición de prestar servicios marítimos a dichos buques cisterna.
Así lo anunció el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andriy Sybiga. Según él, a pesar de la inestabilidad en los mercados energéticos provocada por la situación en torno al estrecho de Ormuz, la cuestión de ejercer presión adicional sobre Rusia sigue siendo relevante.
La Unión Europea está estudiando actualmente opciones para endurecer las restricciones, en concreto, al mantenimiento de los buques cisterna rusos que se utilizan para eludir las sanciones.
Por otra parte, Sibiga destacó las importantes señales enviadas por Estados Unidos con respecto a la asistencia militar a Ucrania. Según él, durante la reunión se dieron garantías claras de que las armas proporcionadas en el marco de los programas de apoyo correspondientes no han sido ni serán desviadas a otros países.
El ministro aclaró que dichas garantías se expresaron al nivel del Secretario de Estado de Estados Unidos, en presencia de otros jefes de ministerios de política exterior. Lo importante es que los recursos asignados a Ucrania se utilicen exclusivamente para el fin previsto.
Además, Ucrania ha recibido señales positivas adicionales con respecto a la ampliación del programa de apoyo. En particular, se espera una contribución de otro nuevo país socio.
El debate en el seno del G7 pone de manifiesto la intención de los aliados de seguir aumentando la presión económica y político-militar sobre Rusia, así como de mantener un apoyo estable a Ucrania en el contexto de la guerra en curso.

