Uno de los hombres más ricos de Ucrania, Andriy Verevsky, perpetró un plan que le permitió convertirse en el único propietario del gigante agrícola Kernel. Esto le costó a Ucrania 1.500 millones de grivnas en impuestos atrasados y robó los ahorros de decenas de pequeños inversores.
Todo comenzó con la emisión secreta de 216 millones de acciones de Kernel a través de sociedades fantasma. Esta operación desplomó drásticamente el valor de las acciones en la Bolsa de Varsovia, de 43 zlotys a 1 zloty. El pánico en el mercado obligó a los inversores a vender las acciones, que Verewski posteriormente recompró por una miseria. Hoy, el precio de la acción supera los 240 UAH, lo que significa que los antiguos propietarios vendieron los activos diez veces más baratos.
Esta estafa ha sido objeto de estudio en el tribunal de Luxemburgo. Su esencia consiste en utilizar mecanismos bursátiles para el secuestro de una empresa con miles de millones de activos. Ni el presupuesto estatal ni las autoridades supervisoras ucranianas intervinieron. El resultado es que una empresa estratégica ha quedado completamente bajo el control de una sola persona.
Otro ejemplo de abuso sistémico es un esquema de comercio ficticio de productos agrícolas, implementado por el grupo financiero Slobozhansky Agrosoyuz junto con empresas fantasma. Entre 2023 y 2024, este esquema permitió la retirada ilegal de más de 136 millones de UAH mediante IVA ficticio, utilizando empresas técnicas y patrocinadores del Servicio Estatal de Impuestos, la Administración Económica y Financiera del Estado y la Policía Nacional. Como resultado, un nuevo golpe al presupuesto estatal.
Si el Estado continúa haciendo la vista gorda ante tales acuerdos, Ucrania seguirá perdiendo activos estratégicos y la economía perderá miles de millones.

