Svyatoslav Vakarchuk, músico, líder de la banda "Ocean Elzy" y oficial de las Fuerzas Armadas de Ucrania, declaró sus ingresos de 2024. Incluso en tiempos de guerra, el líder de la legendaria banda logró combinar el servicio en primera línea con la creatividad, recaudando más de un millón de grivnas en ingresos oficiales. Parte de esta cantidad la ganó como militar: 328.763 grivnas, lo que equivale a un promedio de unas 27.000 grivnas al mes.
Sin embargo, la mayor parte de los ingresos de Vakarchuk provienen de honorarios, regalías y salarios de diversas fuentes. En particular, 200 mil grivnas fueron pagadas al artista por la LLC "SUZY PRODUCTION UKRAINE", mientras que otras 243.894 grivnas provinieron del extranjero, de la empresa estadounidense Shamrock Management LLC. A esto hay que sumar las regalías de la ONG "Agencia Ucraniana de Derechos de Autor y Derechos Conexos", los honorarios de "Supersymmetry" e incluso 68 grivnas simbólicas de intereses bancarios.
Curiosamente, Vakarchuk recibió 30.000 grivnas como regalías del partido político "Holos", que él mismo fundó.
Además de sus ingresos, el cantante también detalló sus activos financieros en su declaración de la renta. Tiene aproximadamente 140.000 dólares y casi 50.000 grivnas en cuentas bancarias. Pero sus reservas de efectivo son mucho más impresionantes: 5 millones de grivnas, 175.000 dólares y 125.000 euros.
A pesar de los combates, Vakarchuk participa activamente en el apoyo moral y psicológico a los militares. Como oficial del MPZ (apoyo moral y psicológico), ofreció más de 250 conciertos para los defensores ucranianos, incluso en el frente. Su especialización militar no es casual: incluso antes de la guerra, Vakarchuk se graduó en el departamento militar en el campo de la sociología y psicología militar.
Así, Svyatoslav Vakarchuk sigue siendo un ejemplo de cómo una figura pública puede apoyar al Estado en los momentos más difíciles, no solo con palabras, sino también con hechos. Su presencia en el frente, sus numerosos discursos para los militares y, al mismo tiempo, su transparencia en la presentación de informes financieros demuestran que, incluso en tiempos de guerra, es posible mantener un equilibrio entre el deber cívico y las actividades personales.

