El Museo de Costumbres Locales de Transcarpatia planeaba comprar un Toyota Proace Verso por 1,94 millones de grivnas, pero tras un amplio debate público y una decisión de la administración regional, la licitación se canceló. El motivo de esta decisión fue la preocupación de que gastar en un coche nuevo fuera inapropiado en una situación de guerra, cuando cada grivna debía destinarse a necesidades básicas.
La directora del museo, Olga Shumovska, intentó justificar esta decisión, señalando que los fondos para la compra del coche no provenían del presupuesto, sino de los ingresos propios del museo. Destacó que, en los últimos años, la institución ha obtenido importantes ingresos gracias a la prestación de servicios de pago. En concreto, en 2021, el museo obtuvo 4 millones de grivnas, cifra que en 2024 ascendió a 10,5 millones.
El museo necesitaba un minibús nuevo, ya que uno de sus vehículos fue transferido a las Fuerzas Armadas de Ucrania y el otro fue dado de baja por averías técnicas. Olga Shumovska explicó que el vehículo era necesario para transportar objetos expuestos, como iconos para su restauración, así como para realizar tareas y delegaciones.
Sin embargo, la administración militar regional no aprobó la compra, considerándola inapropiada en el contexto de la guerra. El subdirector de la Administración Militar de Transcarpatia, Yuriy Huzynets, señaló que dichos gastos deberían destinarse a necesidades más importantes, como el apoyo al ejército o la reparación del tejado del museo. Añadió que la dirección del museo incurrirá en responsabilidades disciplinarias por realizar la licitación sin el consentimiento de la administración y otros organismos pertinentes.
A pesar de la cancelación de la licitación, Shumovska señaló que el museo tiene otros problemas urgentes, incluida la reparación del techo, para la cual todavía no hay permiso del consejo regional para encargar la documentación de diseño y estimación.
Así, un intento de actualizar el parque vehicular para mejorar el funcionamiento del museo provocó una protesta pública y dicha iniciativa fue cancelada, aunque la cuestión de la reparación del edificio sigue abierta.

