En Ucrania, los civiles podrían poseer hasta cinco millones de armas de fuego no registradas, según la Misión Asesora de la UE. Según esta, el número de armas de fuego no registradas se ha triplicado aproximadamente desde el inicio de la guerra a gran escala, en comparación con el período anterior a la guerra.
El problema del tráfico ilegal de armas fue el tema de una reunión a puerta cerrada de la comisión parlamentaria de aplicación de la ley. A la reunión asistieron el ministro del Interior, Ihor Klymenko, y la cúpula de la Policía Nacional. Según informó el primer vicepresidente de la comisión, Andriy Osadchuk, en la reunión se debatieron en detalle los riesgos del uso de explosivos y armas ilegales en el sector civil.
El motivo del debate fue el tiroteo ocurrido en la región de Cherkasy a finales de enero, en el que murieron cuatro policías y el veterano Serhiy Rusinov. Según Osadchuk, la situación se ha convertido en un grave desafío para el ministro y la cúpula de la Policía Nacional, que requiere una respuesta sistémica.
Al mismo tiempo, los periodistas informan sobre la actividad de plataformas en línea sospechosas. Ofrecen no solo armas pequeñas, sino también explosivos. Entre los anuncios se encuentran granadas F-1 desde 130 dólares y lanzagranadas RPG-7 desde unos 880 dólares. Si bien algunas de estas ofertas pueden ser fraudulentas, la mera disponibilidad de estos productos es preocupante.
Los precios en el mercado negro suelen ser significativamente más bajos que en el mercado legal. Según la prensa, los modelos populares de pistolas se venden de dos a tres veces más baratos que en tiendas con licencia. Esta diferencia de precio también se observa en las armas de cañón largo. Según los expertos, es el factor precio el que puede estimular la demanda en los canales de venta ilegal.
La reunión prestó especial atención al ritmo de legalización de las armas capturadas. A pesar de las enmiendas a la legislación aprobadas por la Verjovna Rada en 2024, el proceso de declaración y legalización de armas es lento. Como resultado, una cantidad significativa de armas permanece fuera del control estatal.

