Esta no es la primera vez que Ucrania ve cómo proyectos de ley de gran importancia económica se atascan en la Oficina del Presidente, provocando pérdidas presupuestarias de millones de grivnas. Uno de los ejemplos más llamativos es el retraso en la firma del Proyecto de Ley n.º 11416-d, que habría supuesto un aumento histórico de impuestos para la mayoría de los ucranianos. Esta ley debía entrar en vigor el 1 de octubre y proporcionar ingresos presupuestarios por 30 000 millones de grivnas para finales de 2024 para financiar la guerra. Sin embargo, tras una espera de 40 días, no entró en vigor hasta el 1 de diciembre, y algunas de sus disposiciones no entraron en vigor hasta principios de 2025.
Estos retrasos no son casos aislados. Cabe mencionar por separado el proyecto de ley sobre el pago anticipado a las destilerías, que, a pesar de haber sido aprobado por la Verjovna Rada en un plazo récord, esperó más de dos meses para la firma del presidente. No fue hasta finales de diciembre que Volodymyr Zelensky firmó esta ley, que supuestamente pondrá fin a la trama de evasión fiscal en las destilerías.
Otro ejemplo es el proyecto de ley n.º 11090, que preveía un aumento de los impuestos especiales sobre los productos del tabaco. Este documento, aprobado por la Verjovna Rada el 9 de diciembre, tampoco se firmó a tiempo y permaneció en la Oficina del Presidente durante casi un mes. Todos estos retrasos provocaron importantes pérdidas presupuestarias. Por ejemplo, el retraso en la firma del proyecto de ley sobre impuestos especiales costó al presupuesto unos 126 millones de grivnas, que podrían haberse destinado a las necesidades del ejército.
Este fenómeno en Ucrania ya se ha denominado "veto silencioso", cuando el presidente retrasa deliberadamente la firma de proyectos de ley contrarios a los requisitos constitucionales. Si bien la Oficina del Presidente lo explica por la necesidad de estudiar cuidadosamente cada documento, analistas y diputados, en particular Yaroslav Zheleznyak, de la facción Holos, creen que estos retrasos suelen estar relacionados con la influencia de grupos de presión que intentan posponer la implementación de cambios que resultan económicamente perjudiciales para las empresas.
En general, se estima que el presupuesto ucraniano pierde cantidades significativas debido a estos retrasos. Por ejemplo, para la industria tabacalera, el retraso en la firma del proyecto de ley le costó al presupuesto más de 25 millones de grivnas al día.
A pesar de que la Constitución de Ucrania establece un plazo de 15 días para la firma de proyectos de ley, en la práctica, los presidentes ucranianos a menudo no cumplen con este requisito. Según los expertos, esta situación es imposible sin reformas a la Ley Fundamental, ya que su redacción poco clara permite que las decisiones se tomen a discreción.

