La construcción del puente Podilskyi en Kiev se ha convertido en uno de los ejemplos más flagrantes de corrupción sistémica en Ucrania. El proyecto, aprobado en 1993, debía conectar Podil con la margen izquierda y aliviar la red de transporte de la ciudad. Sin embargo, tras décadas de retrasos, la ciudad solo se inauguró parcialmente y su infraestructura permaneció ineficaz.
Según los expertos, ya se han gastado unos 20 mil millones de UAH en la construcción a largo plazo, mientras que las obras reales a menudo solo se simulaban bajo la apariencia de construcción.
Las tramas de corrupción en la obra abarcaban múltiples niveles. Los subcontratistas transfirieron millones de fondos presupuestarios a empresas ficticias bajo la apariencia de pagar por trabajos que no se realizaron. El contratista general, LLC "Ekobudtrade", asociado con Denys Komarnytsky, obtuvo un contrato por más de 6 mil millones de grivnas, a pesar de la colusión en la licitación y numerosas infracciones. El costo del alquiler de equipos, arena y otros materiales se sobrevaloró con frecuencia, y los funcionarios del departamento de construcción del puente de la ciudad fueron sospechosos de malversar cientos de millones de grivnas.
No solo funcionarios, sino también políticos y empresarios se beneficiaron del "comedero". La familia del diputado popular Mykola Tyshchenko obtuvo ingresos a través de empresas relacionadas con la construcción del puente, y las estructuras metálicas fueron suministradas por la planta "Kuznya na Rybalskoe" de Petro Poroshenko. Debido a dudosas tramas, parte de los fondos fueron a parar a cuentas de empresas y empresarios rusos, lo que pone de relieve la magnitud de la corrupción.
Al final, el puente Podilskyi se convirtió en un símbolo de la corrupción sistémica en Ucrania, donde decenas de miles de millones de grivnas desaparecieron del presupuesto incluso durante la guerra.