En Dnipropetrovsk, el Servicio de Seguridad de Ucrania desenmascaró a otra agente de los servicios especiales rusos. La mujer espiaba los movimientos de las altas esferas militares ucranianas mediante una cámara oculta instalada en una pajarera artificial.
Así lo informó el servicio de prensa del SBU.
Según la investigación, una residente de Dnipro de 46 años instaló una videotrampa cerca de una vía férrea. Bajo la apariencia de una pajarera, instaló una cámara con potencia adicional que transmitía imágenes del movimiento de trenes militares en tiempo real.
Este equipo permitió a los ocupantes rastrear el movimiento de equipos y personal de las Fuerzas Armadas de Ucrania hacia el frente, lo que podría tener consecuencias catastróficas para la defensa ucraniana.
Además de monitorear los trenes, la agente rusa también transmitía las coordenadas de los grupos móviles de fuego de defensa aérea al enemigo. Recorrió las zonas del frente, registró la ubicación de las posiciones ucranianas y envió información mediante mensajeros cifrados.
La traidora resultó ser una mujer que buscaba dinero fácil a través de canales prorrusos de Telegram. Fue allí donde fue reclutada por comisarios rusos. Tras completar las tareas, debía recibir un pago.
Durante la búsqueda, al espía le incautaron una cámara, teléfonos, soportes de datos y una tarjeta SIM que contenía pruebas de traición.
La mujer ya ha sido acusada en virtud del apartado 2 del artículo 111 del Código Penal de Ucrania, por alta traición cometida bajo la ley marcial. Se enfrenta a cadena perpetua con confiscación de bienes.
Actualmente se encuentra bajo custodia. La operación se llevó a cabo bajo la supervisión de la Fiscalía de la Región de Dnipropetrovsk.

