Los cambios integrales en el sueño, la nutrición y la actividad física prolongan la vida de forma mucho más efectiva que las mejoras radicales en solo una de estas áreas. Incluso pequeños pasos regulares en cada dirección tienen un poderoso efecto en la salud y contribuyen a la longevidad, informa el Daily Express.
Investigadores de la Universidad de Sídney analizaron datos de 50.000 personas durante ocho años y descubrieron que un enfoque integral de la salud es más eficaz que los hábitos individuales. Los resultados, publicados en la revista médica ClinicalMedicine, mostraron que las personas con los mejores indicadores de sueño, actividad física y nutrición vivieron un promedio de 9,35 años más y mantuvieron una buena salud.
Para las personas con los peores estilos de vida, incluso una "dosis combinada" mínima (cinco minutos de sueño adicional, dos minutos de ejercicio y media porción de verduras al día) puede agregar un año a su vida.
El estudio también confirmó que la combinación de estos factores es significativamente más efectiva para prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y demencia que cada hábito saludable por separado.
El Dr. Nicholas Comel explicó: El sueño, el ejercicio y la dieta suelen estudiarse por separado, pero es su combinación la que ofrece los mejores resultados. Por ejemplo, para añadir un año de vida solo por dormir, una persona tendría que dormir 25 minutos más cada día. Sin embargo, si se añade un poco de ejercicio (por ejemplo, subir las escaleras en lugar del ascensor) y se mejora la alimentación, bastarán solo cinco minutos adicionales de sueño.
Así, incluso pequeños cambios en las tres áreas simultáneamente tienen un enorme efecto acumulativo a largo plazo, haciendo que las personas sean más sanas y vivan más tiempo.

