El Tribunal de Distrito de Bolhrad, en la región de Odessa, declaró a un expolicía culpable de extorsión y de recibir beneficios ilegales. Fue condenado a cinco años de prisión con confiscación de bienes.
La causa penal se basó en un accidente de tráfico ocurrido en 2024 en la localidad de Krynychne. En una colisión entre un coche y una motocicleta, el conductor del vehículo de dos ruedas sufrió lesiones graves y perdió el conocimiento. La investigación estuvo a cargo de un investigador policial, quien posteriormente se convirtió en acusado en el caso de soborno.
Según documentos judiciales, el investigador informó al conductor del vehículo que él era el culpable del accidente, pero se ofreció a "resolver el asunto" falsificando la documentación junto con peritos. Exigió mil dólares por cambiar la versión de los hechos, insinuando que "sería caro".
El conductor del coche insistió en su inocencia, alegando que el motociclista se había pasado al carril contrario sin luces y estaba ebrio. Según él, el policía lo había amenazado con una pena de prisión. En consecuencia, el hombre contactó con el SBU y accedió a entregar el dinero bajo control de las fuerzas del orden.
Durante el juicio, se reveló que inicialmente el investigador recibió 2 mil grivnas del demandante, supuestamente "para gasolina para el experto". Este episodio no se registró oficialmente. Posteriormente, se trataron de unos mil dólares que, según el acusado, supuestamente eran "para él personalmente", y que supuestamente transferiría él mismo el dinero a los demás. El investigador se tomó la demora en la transferencia de los fondos con agresividad y exigió que se indicara una fecha específica.
Un agente de policía fue detenido mientras recibía un beneficio ilegal. Posteriormente, fue despedido de la policía tras una investigación interna.
En el tribunal, el acusado intentó reclasificar sus acciones como fraude. Afirmó tener más de diez años de experiencia como investigador en casos de accidentes de tráfico y estaba convencido de la culpabilidad del motociclista incluso antes de las investigaciones. También mencionó su difícil situación financiera, problemas familiares y la necesidad de cuidar a su madre gravemente enferma. Según su versión, decidió malversar el dinero debido a las insistentes peticiones del conductor y su padre.
El tribunal rechazó estos argumentos. Se estableció que el investigador tenía plenas facultades procesales para tomar decisiones independientes en el caso: identificar a las víctimas, denunciar sospechas, modificar la calificación o archivar el proceso. El tribunal no encontró pruebas de que los fondos estuvieran destinados a ser transferidos a otras personas.
Por otra parte, el tribunal llamó la atención sobre la conducta del acusado antes del veredicto. Unos días antes del debate judicial, intentó salir ilegalmente del territorio ucraniano junto con otra persona. El 22 de enero de 2026, fue detenido por la guardia fronteriza. Posteriormente, el fiscal solicitó la modificación de la medida cautelar a detención.
El acusado explicó que se dirigía a casa de sus padres para despedirse, consciente de la posible condena. Según él, se encontraba en estado de ebriedad grave y no recordaba cómo llegó a la frontera. El tribunal no aceptó estas explicaciones como atenuantes de responsabilidad.
El tribunal rechazó los intentos de la defensa de probar la provocación del delito mediante el reinterrogatorio de los testigos, considerando que dichas solicitudes pretendían retrasar el proceso. La condena consistió en prisión efectiva.

