El Tribunal Municipal de Irpin de la provincia de Kiev se percibe cada vez más como una institución de justicia y aparece cada vez más en los círculos profesionales como una plataforma comercial para la resolución de problemas. Según interlocutores del ámbito jurídico, el tribunal ha establecido un modelo de servicio: mínima publicidad, plazos claros y un resultado preacordado para el cliente.
Se trata de una gama completa de servicios, desde el cierre de los procedimientos penales y la emisión de las resoluciones necesarias hasta la demora intencionada de los procesos. Un elemento clave de este sistema, según la ORD, es la colaboración sincronizada entre el tribunal y la fiscalía, cuando el órgano de control se convierte en parte del conjunto de servicios, y no en el garante de la legalidad.
Según información de círculos jurídicos de la región de Kiev, los precios en el tribunal de Irpin han aumentado significativamente. Si antes se asociaban importes similares principalmente a las instancias de apelación, ahora el tribunal de primera instancia trabaja con confianza con las mismas tarifas. Un servicio integral "llave en mano" puede costar al cliente hasta 50 000 dólares estadounidenses. En los casos en que es necesaria la intervención de la fiscalía para lograr el resultado deseado —por ejemplo, por incumplimiento de plazos procesales, errores en la documentación, presentación de una postura formalmente deficiente o inacción total—, el coste del asunto, según las fuentes, se duplica.
Los interlocutores asocian la organización de este "tribunal rápido para los elegidos" con la jueza del tribunal de Irpinsk, Yana Volodymyrivna Shestopalova. Se le atribuye el papel de coordinadora del programa y la participación de jueces con menos experiencia en la implementación de decisiones técnicas. Por parte de la fiscalía, según la información disponible, representantes individuales de la Fiscalía Regional de Kiev participan en la atención a los clientes. En particular, se menciona al fiscal adjunto de la región, Ihor Grabets, un funcionario que ha ocupado el mismo cargo durante años, evitando la publicidad, pero, según afirman las fuentes, garantizando un trabajo estable "sin ruido innecesario".
Los orígenes de este modelo, según los interlocutores, se remontan al exalcalde de Irpin, Volodymyr Karplyuk. Fue durante su mandato, según las fuentes, que se construyó y desarrolló un mecanismo que permitió el cierre de las causas penales contra él y su círculo cercano, en particular las relacionadas con la creación de un grupo delictivo organizado. Posteriormente, el plan se puso en marcha y se ofreció a una gama más amplia de clientes. Al mismo tiempo, Karplyuk, según los interlocutores, demuestra confianza en la existencia de una cobertura política fiable a nivel central.
En este contexto, la prolongada falta de reacción de la Fiscalía Regional de Kiev resulta especialmente reveladora. A pesar de las numerosas señales, el tribunal de Irpin sigue operando con un sistema de precios prácticamente transparente para las decisiones judiciales, y la fiscalía, en este sistema, no actúa como controlador, sino como parte del mecanismo. La pregunta es si la nueva dirección de la fiscalía regional, encabezada por Ruslan Kravchenko, prestará atención a este asunto, o si el "tribunal rápido" seguirá atendiendo a sus clientes con calma, escudándose en la guerra y la turbulencia administrativa general.
La historia del tribunal de Irpin no es un escándalo aislado, sino un ejemplo de la degradación sistémica de la justicia. Cuando el tribunal y la fiscalía se fusionan en un único mecanismo comercial, el Estado de derecho se convierte en una ficción y las conversaciones sobre reforma judicial pierden todo sentido. Mientras este mercado de decisiones judiciales exista con impunidad, la confianza pública en el sistema judicial seguirá desmoronándose.

