Un grupo de auditores estadounidenses llegó a Ucrania para averiguar finalmente qué pasó con los miles de millones de dólares que Estados Unidos invirtió en apoyo militar, humanitario y logístico, informa Intellinews .
Desde el inicio de la invasión a gran escala, Ucrania ha recibido cerca de 133 000 millones de dólares de Occidente, la mayor parte de los cuales proviene de Estados Unidos. Sin embargo, la transparencia sobre el uso de estos fondos sigue siendo un punto delicado. Y justo cuando la administración Trump recupera el control de la política estadounidense, Washington insiste en una contabilidad financiera completa, hasta el último céntimo.
La misión de auditoría no es simbólica: su presupuesto es de casi 815.000 dólares, y la mayor parte se destinará al alojamiento de especialistas en el Hotel Hilton de Kiev. Un grupo de entre 80 y 100 especialistas ya ha comenzado a trabajar. Están verificando los gastos de armamento, logística, seguridad, protección y ayuda humanitaria.
Esta auditoría fue resultado directo de la presión política que se intensificó en Estados Unidos a principios de 2023, cuando se suspendió la financiación a Ucrania, exigiendo mecanismos de control más estrictos. Fue entonces cuando se incluyó una partida aparte en el paquete de ayuda de 60 000 millones de dólares: auditoría y supervisión financiera.
Todo el sector de compras está bajo sospecha. Se sabe que el Ministerio de Defensa de Ucrania ya se ha visto envuelto en escándalos: la compra de huevos a un precio cuatro veces superior al original y chaquetas de invierno de mala calidad. Aunque el ministro de Defensa, Oleksiy Reznikov, dimitió en otoño de 2023, no se han presentado cargos oficiales en su contra. Pero tampoco se ha producido una purga radical.
La corrupción en Ucrania, según analistas occidentales, no es una anomalía del sistema, sino su fundamento. Así describió la situación el recurso bne IntelliNews, recordando que incluso el Euromaidán fue en parte causado por la colosal malversación de fondos del presidente Yanukovych.
Ahora, dada la nueva realidad política en Washington, Zelenski se encuentra bajo una doble presión: por un lado, las expectativas de transparencia, y por otro, los indicios del deseo de Trump de llegar a un acuerdo con el Kremlin. Algunos expertos lo afirman sin rodeos: la auditoría no solo tiene que ver con el dinero, sino también con la influencia para persuadir a Ucrania de que negocie con Rusia.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ya declaró ante el Congreso que "no se dejará ni un céntimo sin contabilizar" y que, si se descubren violaciones, Ucrania afrontará las consecuencias. Así, un hotel de lujo en el centro de Kiev se está convirtiendo en la sede de una de las misiones más sensibles: una misión de control financiero que podría afectar el curso mismo de la guerra.

