En la tarde del 4 de febrero se registró un terremoto en Ucrania. El temblor se produjo a las 23:44 en el distrito Dnistrovskyi de la región de Chernivtsi.
Según los expertos, la magnitud del sismo fue de 1,7. El epicentro se localizó a una profundidad de unos 3 kilómetros. Los expertos señalan que, según la clasificación, este sismo se considera imperceptible y no representó una amenaza para la población.
No hubo reportes de destrucción, daños a la infraestructura ni quejas de los ciudadanos.
Cabe señalar que este no es el primer sismo ocurrido en Ucrania en los últimos días. El 2 de febrero se registró un terremoto en las aguas del mar de Azov. Posteriormente, los temblores fueron mucho más fuertes y fueron sentidos simultáneamente por residentes de varias regiones del país, en particular las de Donetsk, Zaporiyia y Dnipropetrovsk.
El epicentro de dicho terremoto se localizó en el mar de Azov, a unos 30 kilómetros de la costa de Crimea, ocupada temporalmente. La profundidad del epicentro fue de unos 10 kilómetros. Según la clasificación de los expertos, fue de intensidad muy moderada.
Según los sismólogos, en los últimos 20 años se han registrado siete terremotos con magnitudes de hasta 4,9 en la región de Azov. Todos sus epicentros se localizaron en el mar, pero debido a su profundidad, estos temblores pueden sentirse a una distancia considerable en el interior de Ucrania. Por ello, tanto durante el terremoto del 2 de febrero como en eventos sísmicos anteriores, se registraron vibraciones débiles en un radio de hasta 300 kilómetros del epicentro.
Los expertos subrayan que estos fenómenos sísmicos son típicos de determinadas regiones de Ucrania y no indican un aumento de la amenaza sísmica.

