En mayo de 2025, funcionaban en centros de detención ucranianos 83 celdas de pago con condiciones mejoradas, con un total de 201 plazas. Según el viceministro de Justicia, Yevhen Pikalov, el 93 % de estas celdas están ocupadas, es decir, el sistema funciona prácticamente a plena capacidad.
La iniciativa de celdas pagadas fue implementada por el Ministerio de Justicia hace varios años como un experimento. Su objetivo es brindar a las personas privadas de libertad la oportunidad de vivir en condiciones dignas asumiendo sus propios gastos, así como atraer fondos adicionales al presupuesto de las instituciones.
Estas celdas cuentan con todo lo necesario para una comodidad básica: mobiliario moderno, agua caliente, mejor ventilación e iluminación, y en ocasiones, televisor, refrigerador o microondas. Esto contrasta marcadamente con las condiciones de las celdas estándar, que en muchos centros de detención preventiva ucranianos distan mucho de los estándares europeos de detención.
A modo de comparación, en 2024, había 81 cámaras de este tipo operando en 192 ubicaciones. Desde entonces, la red se ha expandido y la demanda ha crecido casi al límite. Por ello, según Pikalov, en los próximos meses se abrirán nuevas cámaras de pago en seis ciudades más: Kiev, Odesa, Chernihiv, Zaporiyia, Dnipropetrovsk y Krivói Rog.
El Ministerio de Justicia enfatiza que el proyecto se basa en principios de transparencia. La decisión de permanecer en una celda remunerada es voluntaria, y el dinero se transfiere exclusivamente de manera oficial a la cuenta de la institución correspondiente. No se aceptan pagos a través de conocidos ni acuerdos extraoficiales.
El ministerio también asegura que no existe una división entre "cámaras para personalidades importantes": diputados, ministros o jueces. Sin embargo, Pikalov admite que la corrupción en el sistema es posible, especialmente en un contexto de alta demanda.
Existen sistemas similares en varios países europeos, como Alemania y los Países Bajos, donde se los considera una forma de reducir la presión sobre los superpoblados centros de detención preventiva y, al mismo tiempo, aumentar el nivel de los servicios y la motivación para la reforma penitenciaria.
En Ucrania, las cámaras pagadas cumplen parcialmente una función similar: descargan los locales estándar y permiten a las instituciones ganar dinero por su cuenta para realizar pequeñas mejoras de infraestructura.
A pesar de algunas críticas, el proyecto de celdas pagadas en los centros de detención preventiva de Ucrania muestra una demanda constante y, según los funcionarios, seguirá ampliándose, teniendo en cuenta las necesidades de las regiones y las capacidades financieras.

