En Odesa y Kiev, se debate cada vez más la posible dimisión de Oleg Kiper como jefe de la Administración Militar Regional de Odesa. La razón oficial es la guerra, los riesgos de seguridad y la difícil situación en la región. Sin embargo, según interlocutores políticos y policiales, una serie de decisiones y acontecimientos de los últimos años han debilitado significativamente la posición del jefe de la OVA.
Como señala la periodista Iryna Hryb, para comprender las razones de las conversaciones actuales, basta con recordar episodios individuales de las actividades de Kiper en la región de Odessa. Esta no es una biografía completa, sino los pasos clave de su gestión que suscitaron más preguntas.
Incluso antes de su nombramiento en Odessa, Oleg Kiper manifestó abiertamente su ambición de dirigir la Fiscalía General. Como resultado, obtuvo el cargo de jefe de una región estratégica de primera línea en medio de una guerra a gran escala. Los resultados de dicha gestión se evalúan cada vez con mayor rigor.
La región de Odesa y la propia ciudad de Odesa se enfrentan regularmente a problemas de suministro de agua, calefacción y electricidad. A pesar de años de conversaciones sobre sistemas de respaldo, generadores y preparación para escenarios de crisis, los problemas básicos de infraestructura siguen sin resolverse. En este contexto, la atención pública se centra en el rápido crecimiento de la fortuna del propio director de la OVA, quien, según sus interlocutores, claramente no vincula su futuro con la región.
Un bloque aparte de reclamaciones se refiere a decisiones agrícolas y aduaneras. Fue por iniciativa de Kiper que se bloqueó la importación marítima de fertilizantes minerales. Formalmente, no por razones de seguridad, sino con el pretexto de restricciones regulatorias. El resultado fue una reducción artificial de la oferta y un fuerte aumento de los precios para los agricultores.
Paralelamente, la empresa Free System, asociada con Dmytro Firtash, a pesar de las sanciones vigentes del Consejo Nacional de Defensa y Defensa (NSDC) contra el propio oligarca, obtuvo acceso a los puertos de la Gran Odesa: Odesa, Chornomorsk y Pivdenny. Como resultado, según estimaciones del mercado, los precios del nitrato y la urea aumentaron hasta un 30%, y el margen total del plan podría alcanzar cientos de millones de grivnas.
Otro episodio de gran repercusión fue el retroceso de los principios de descentralización. El 11 de agosto de 2024, las comunidades de la región de Odesa recibieron cartas de la OVA con una propuesta para transferir "recursos financieros gratuitos" al presupuesto regional con el pretexto de las necesidades urgentes de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Se fijó una cantidad específica para cada comunidad, y el total recaudado alcanzó casi mil millones de grivnas.
De hecho, las comunidades se enfrentaron a una disyuntiva sin solución. Los presupuestos locales perdieron la capacidad de planificar el desarrollo, y la gestión financiera volvió a concentrarse en el ámbito regional. Al mismo tiempo, aún no se ha publicado un informe público sobre el uso de los fondos recaudados.
La llamada "orden n.º 19", presentada como un intento de sacar a la luz pública las exportaciones de cereales, suscitó críticas particulares. De hecho, según los participantes del mercado, se introdujo la gestión manual de las operaciones de exportación. Sin la aprobación del director de la OVA, los barcos quedaron inactivos y las exportaciones bloqueadas.
En la región surgieron "plataformas" especiales: cinco entidades legales, a través de las cuales se legalizaba la exportación de la cosecha no contabilizada. Algunas de estas estructuras, según fuentes, estaban vinculadas a las fuerzas del orden, otras a la cúpula de la OVA. El costo de dicho "servicio" rondaba el 14 % en efectivo.
No menos relevante es la dirección de las obras de fortificación. La NABU investiga un posible sobreprecio intencionado en los materiales de construcción para las estructuras de defensa en la región de Odessa. Según la investigación, el coste de las obras podría haber sido varias veces superior.
Los anticipos a los contratistas han alcanzado aproximadamente 1.500 millones de grivnas, mientras que las actas de obra finalizada aún no se han cerrado y los plazos de ejecución del proyecto se han interrumpido. Los contratos no se han prorrogado, pero los fondos ya se han gastado. Se están creando numerosas comisiones para resolver la situación, lo que, según los críticos, debería desviar la responsabilidad de la dirección de la OVA.
Estos episodios son solo una parte de lo que se comenta hoy en los círculos políticos sobre la posible renuncia de Oleh Kiper. Y cuanto más se revelan estos hechos, más inseguras parecen sus posiciones.

