Los empleados de la Oficina Estatal de Investigaciones, junto con el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), completaron una investigación sobre seis agentes del orden público en la región de Sumy que fabricaron casos criminales para mejorar las estadísticas de detección de delitos.
Según la investigación, la policía buscaba a personas socialmente vulnerables y les ofrecía dinero para que asumieran la responsabilidad de delitos que no cometieron.
- “Criminales” por dinero: los detenidos inventaban escenarios de crímenes, los testaferros “confesaban” y los casos se “resuelven” instantáneamente.
- Falsificación de pruebas: los agentes del orden escenificaron crímenes, llevaron a cabo experimentos de investigación ficticios y fabricaron pruebas.
- Testigos y víctimas ficticios: a algunas personas se les asignó el rol de “víctimas” o “testigos oculares” que confirmaron la versión de la investigación.
En total, la investigación documentó cuatro casos falsificados.
Uno de los episodios involucró una paliza simulada. La policía montó una escena, tras la cual detuvo rápidamente a una persona falsa, a quien se le imputaron cargos falsos.
En otro caso, el robo de una tarjeta bancaria fue completamente fabricado: una persona que no tenía nada que ver con el delito fue obligada a asumir la culpa.
Los seis acusados fueron destituidos de sus cargos. Se les imputan cargos en virtud del apartado 2 del artículo 372 del Código Penal de Ucrania (procesamiento ilegal de una persona a sabiendas de su inocencia, combinado con falsificación de pruebas), así como por tentativa de comisión de un delito similar.
La sanción del artículo prevé hasta 10 años de prisión.

