Cuatro años después de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, el equilibrio del apoyo internacional a Kiev ha cambiado significativamente. Los países europeos han reemplazado a Estados Unidos como principal fuente de ayuda militar, financiera y humanitaria, informa Axios, citando datos del Instituto Kiel, que monitorea el apoyo a Ucrania.
Para finales de 2025, los estados europeos habían aumentado la ayuda militar a Ucrania en un 67% y el apoyo financiero y humanitario en un 59%. Al mismo tiempo, la ayuda de Estados Unidos se había interrumpido prácticamente el año pasado. El presidente estadounidense, Donald Trump, quien regresó a la Casa Blanca, insistió en que Europa debía asumir la principal carga financiera de la guerra en su continente. Su administración ha obligado a los aliados de la OTAN a comprar armas estadounidenses y financiar la defensa de Ucrania por su cuenta.
Los líderes europeos afirman cada vez más su derecho a participar en la elaboración de futuros acuerdos para poner fin a la guerra. El ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, enfatizó que los países europeos están gastando "dinero real", mientras que Estados Unidos, en realidad, se beneficia de la venta de armas. Esto, afirmó, otorga a Europa voz y voto en las negociaciones y los términos de la paz.
El canciller alemán, Friedrich Merz, expresó una postura similar durante su discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Merz destacó que la Unión Europea, y en particular Alemania, han sido donantes militares clave para Ucrania durante más de un año. Según estimaciones del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en 2025 el volumen de apoyo europeo superó al de Estados Unidos. Al mismo tiempo, se estima que las pérdidas de tropas rusas ascendieron a aproximadamente 415 000 personas.
Merz señaló que las pérdidas sufridas por Moscú y la presión económica podrían ser uno de los factores que finalmente obligarían al Kremlin a aceptar la paz. Al mismo tiempo, se mostró escéptico sobre las perspectivas de una rápida solución diplomática, afirmando que Rusia solo pondría fin a la guerra cuando agotara sus recursos militares o económicos.
A pesar del creciente papel de Europa, los periodistas enfatizan que la inteligencia estadounidense, los mecanismos de monitoreo de sanciones y la venta de armas siguen siendo cruciales para la defensa de Ucrania. Sin embargo, la Casa Blanca hasta el momento no ha mostrado interés en involucrar formalmente a Europa en el proceso de negociación, considerando que la postura más rígida de los líderes europeos constituye un obstáculo para alcanzar la paz rápidamente.
La administración Trump incluso acusa a Europa de prolongar la guerra, afirmando que está presionando a Kiev para que acepte términos más duros del acuerdo mientras continúa comprando energía rusa.
Las recientes conversaciones de dos días en Ginebra sobre el fin de la guerra resultaron inconclusas, aunque la Casa Blanca las calificó de constructivas. La situación en torno a Ucrania, como destaca Axios, se ha convertido en el segundo gran golpe para la seguridad europea desde la propia invasión rusa. El regreso de Trump al poder ha provocado una profunda redistribución de roles y responsabilidades entre Estados Unidos y Europa en materia de apoyo a Kiev.
Así, en 2025, Europa no sólo aumentó la financiación de la defensa de Ucrania, sino que también asumió un papel clave en la determinación de la futura arquitectura de seguridad en el continente.

