informó el periódico Blikk .
Alexandrov, quien trabajó en la embajada de Ucrania en Budapest en la década de 2010, apeló la decisión de deportación, alegando que no quiere irse de Hungría a su país de origen, sino a Rusia. Su abogado, Gabor Szuch, afirmó que Alexandrov tiene la ciudadanía rusa por haber nacido en la Crimea ocupada. Sin embargo, en su solicitud de permiso de residencia en Hungría, presentada en noviembre de 2024, indicó Ucrania como su país de origen. Según el abogado, el formulario no incluía la opción de indicar la doble nacionalidad.
El tribunal dictaminó que la deportación a Ucrania fue ilegal y reconoció el derecho de Aleksandrov a partir hacia Rusia por su cuenta. Por lo tanto, se le permitió regresar a Hungría, aunque se le ha abierto un nuevo proceso por violación de la ley migratoria.
Esta historia tuvo lugar en el contexto de las tensas relaciones entre Ucrania y Hungría. El 9 de mayo, el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, acusó a dos diplomáticos ucranianos de espionaje y anunció su detención. Posteriormente, se presentaron cargos de espionaje contra otros dos ciudadanos ucranianos: el diputado del consejo regional de Transcarpatia, Roland Ceber, e Istvan Hollo.

